Arte entre cuatro paredes II: MARCO

En la Rua del Príncipe, entre la zona comercial y el Castro Viejo de la ciudad de Vigo, en el edificio de 1880 que albergaba la cárcel y los juzgados de la ciudad hoy nos encontramos con el Museo de Arte Contemporáneo, uno de los principales atractivos del centro. La antigua cárcel, muy ligada a la memoria colectiva de esta ciudad transfronteriza era un edificio viejo y mal conservado. En 1990 se declara Bien de Interés Cultural por ser uno de los ejemplos más claros de arquitectura panóptica. El proyecto de rehabilitación supuso la conservación íntegra de la arquitectura en esquema radial manteniendo todas sus partes integrantes, a diferencia de los proyectos de DA2 o MEIAC que sólo mantienen determinados elementos estructurales y estéticos –el nivel de conservación era peor en estos casos y no suponía mayor destreza arquitectónica aunque sí histórica y simbólica. El proyecto conllevó la transformación del entorno con la rehabilitación de los accesos y de los espacios anexos. Pero esto no ha sido sólo urbanísticamente, MARCO tiene un proyecto muy ambicioso respecto a la comunicación con sus visitantes y el fomento de hábitos de “consumo cultural” en una ciudad ligada históricamente a la industria portuaria sin aparentemente una tradición cultural. Esto cambia en el 2002, cuando la Fundación MARCO, quien gestiona las actividades del centro, y el Ayuntamiento de Vigo inauguran un espacio emergente que desborda el ámbito de lo artístico y se abre a debates culturales e históricos.

MARCO se concibe como un museo sin colección permanente algo criticado por la museología más ortodoxa, aunque admitido por el ICOM, pues funciona a todos los efectos como un centro de arte: exposiciones temporales colectivas, retrospectivas o de tesis dando paso a proyectos de jóvenes comisarios y artistas que se formaron o iniciaron su práctica artística entre los años noventa y la presente década, complementándose con actividades educativas paralelas y un Centro de Documentación Biblioteca bastante especializado. Se exponen obras de artistas de interés local como la retrospectiva dedicada a Virxilio Vieitez en este mes de octubre y con especial interés se atiende a las colecciones públicas y privadas gallegas de arte contemporáneo –89Km. Colección CGAC, 2010 o Pasiones privadas, visiones públicas, 2008– reuniendo obras no solo de artistas gallegos. Casi siempre se trata de producciones propias o en cooperación con otras instituciones –Koldo Mitxelena Kulturunea de San Sebastián o FRAC de Lorraine– que tienen como resultado proyectos bastante arriesgados donde el espacio arquitectónico suele jugar un papel fundamental en el contenido. MARCO se desnuda de cada vez mostrándose como soporte (re)interpretado por los artistas que en él intervienen. En el verano de 2009 Santiago Sierra redescubrió el espacio panóptico estableciendo un juego de relaciones entre el espectador voyeur y las recomendaciones ideológicas de Jeremy Bentham –Instalación de 54 tetrápodos de cemento para escollera y un epílogo sobre la sensibilidad policial y obrera, o Cesión del espacio expositivo a la autoridad para el anuncio y muestra de decomisos.

Así y todo el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo funciona más bien como un centro de arte basando todo su potencial en las exposiciones temporales. Bastante similar resulta el DA2, aunque este no está concebido como museo sino como un espacio para el arte, asumiendo una colección permanente procedente de la Fundación Coca-Cola y que se va conformando como memoria de la actividad expositiva.

En plena crisis del concepto de “museo” –fomentada por la crítica institucional de los años setenta, los nuevos lenguajes conceptuales artísticos, la arquitectura de museos y las nuevas tecnologías– MARCO desafía problemáticas que otros centros más institucionalizados solo tantean en algunos proyectos, cuestionando el papel del artista y los límites de lo que es arte –Cosas que solo un artista puede hacer, 2010– y los cambios que han tenido lugar en las funciones y concepto museístico –El Medio es el Museo, 2008– revelando que sus funciones van más allá de lo meramente artístico.

*Este artículo fue publicado en Trazos Revista, nº 13, octubre 2010.

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