Abierto x obras

Existen espacios dentro de nuestras ciudades que a pesar del paso del tiempo permanecen en la memoria colectiva de lo que fueron. El poder simbólico y los significados históricos son superiores a las transformaciones urbanísticas que estos proyectos implican. Cárceles convertidas en museos de arte contemporáneo, almacenes que son centros para la cultura y fábricas en desuso o cualquier edificio abandonado es objetivo de reconversión cultural, social y, como no, económica.

Tabacalera en Donostia, Laboral en Gijón y Matadero Madrid parecen proyectos propios de las estrategias urbanísticas de nuestro presente, pero sus propósitos se entrevén en la nueva museología gestada en el clima francés de la década de los 60, desarrollada en los encuentros de museología de Santiago de Chile del año 1972 y que se extendió por Latinoamérica en las décadas posteriores, siendo en México donde se abrieron los primeros museos comunitarios –modelo que se ha llamado Ecomuseo. El Ecomuseu do Quarteirão Cultural do Matadouro en el barrio de Santa Cruz, Rio de Janeiro, es para los expertos la referencia en el campo de aquellas nuevas estrategias de museología: «una acción museológica que pone en valor la historia local y el patrimonio natural y cultural existente de una comunidad que se desenvuelve en un territorio». El matadero de Santa Cruz supuso décadas de prosperidad desde finales del siglo XIX. La vida del barrio estuvo apegada al mismo aún en los momentos de decadencia. La crisis de identidad social del área que se produjo tras su cierre y el Encuentro Internacional de Ecomuseos de 1992 celebrada en Río hizo que se considerara para aquel complejo la posibilidad de crear un espacio de uso cultural y educacional constituyéndose un pequeño museo comunitario a golpe de espontaneidad y trabajos locales. Un espacio en continua transformación y con un proyecto abierto que disponga de espacios reconvertidos donde la cultura sea algo accesible a todos.

Matadero Madrid.  Fot. Emma Trinidad García

Matadero Madrid.

Dentro del proyecto urbanístico «Parque Madrid Río» y a pocos minutos de los museos más importantes de la ciudad se encuentra Matadero Madrid, un complejo arquitectónico neomudéjar condenado a la demolición y que afortunadamente está conviertiéndose en el proyecto cultural más ambicioso de los últimos tiempos. Aunque su desarrollo es paulatino, ciertamente porque depende de la administración pública, los distintos espacios se están adoptando a muy diversas actividades. Aquí se reúnen La Compañía Nacional de Danza, el Teatro Español, Intermediae, la Central del Diseño y en proceso la Cineteca y la Casa del Lector. Como espacios expositivos Abierto x obras y la Nave 16 donde poder acoger intervenciones de gran formato y creación multidisciplinar, también el archivo de creadores y un programa de intercambio y residencia de artistas, además de una plaza multiusos y un café teatro de lo más snob.

Aún queda por adaptar las condiciones del espacio pero su funcionamiento está acorde con sus limitaciones: Matadero Madrid conoce a su público, por eso se adapta a su ritmo; cuestiona el museo como institución y la práctica museable, permitiendo una mayor libertad creativa: indispensable para mostrar la obra de artistas y lenguajes artísticos nuevos que no tienen posibilidad de exponerse en espacios institucionales. Pero poco a poco lo contracultural casi siempre acaba introduciéndose de lleno en el circuito artístico convencional como en el caso de P.S.1. abierto en 1976 en Queens como crítica y alternativa al mercado y hoy completamente integrado en el Museum of Modern Art de Nueva York.

Con estas experiencias parece posible aunar lo multidisciplinar al mismo tiempo que regenerar zonas deprimidas de las ciudades: tan solo es necesario buena voluntad política y un buen gestor cultural que mantenga abierto aún en momentos de dificultades porque la cultura contemporánea debe estar a disposición de todxs.

*Este artículo fue publicado originalmente en Trazos Revista, nº20, en julio de 2011. Ed. virtual e impresa.

Anuncios