Alighiero Boetti. Estrategia de juego

El Museo Reina Sofía expone durante esta temporada una muestra dedicada al artista italiano Alighiero Boetti (Turín, 1940-Roma, 1994). Organizada y comisariada por el MNCARS, Madrid, Tate Modern, Londres, y The Museum of Modern Art, Nueva York, estará en itinerancia por estas sedes durante el año próximo. No es habitual encontrar obra de Alighiero Boetti en los museos de nuestro país pese a ser uno de los principales artistas conceptuales europeos y miembro del Arte Povera, movimiento al que se adhiere a finales de la década de los 60 aunque pronto se desvinculó del mismo. De ahí que la muestra sea una oportunidad para conocer la obra de un artista que evolucionó con los principales movimientos europeos logrando una identidad plástica original.

Comenzó su carrera artística al vincularse en el año 1967 con el movimiento Povera creando piezas con materiales dispares como el cemento, el plexiglás, yesos, objetos cotidianos o elementos vegetales. En su primer viaje a Afganistán, en el año 1971, comenzó a introducir variantes casuales que son los que otorgan ese carácter lúdico de sus piezas. Allí conoció el trabajo de las bordadoras y empezó a colaborar con ellas. Fruto de esta colaboración son las coloridas series de Mappas y otros bordados. Durante años Boetti facilitaba la información cartográfica desde su estudio en Roma y ellas bordaban eligiendo los colores y otros motivos decorativos. El artista quedaba totalmente excluido del proceso de creación pero no del conceptual.

También realizó dibujos a bolígrafo e intervino en postales y correspondencias en colaboración con artistas y conocidos, introduciendo motivos icónicos que se repetían. A diferencia de la repetición serial propia de otros movimientos, Boetti introducía el azar como un elemento plástico más. Experimentó con la espontaneidad desde la década de los sesenta, cuándo creó su popular pieza Lampada annuale, 1966, cuya bombilla se enciende eventualmente unos segundos una vez al año. Una vez más el proceso de creación quedaba fuera de la voluntad del artista.

Boetti repite motivos icónicos constantemente ya sean aviones, banderas, pegatinas, palabras, tal y como hacían otros artistas conceptuales, pop o minimal de la época. Lo que le caracterizó fue la apariencia espontánea y la imposibilidad de añadir etiquetas para su obra. Su trayectoria no supuso rupturas radicales con otras estéticas anteriores o contemporáneas, sino que adaptó preocupaciones poéticas y teóricas presentes en su contexto. Por ello ha transcendido como uno de los artistas más admirados de finales del siglo XX.

La selección de obras permite contemplar a un artista singular con una trayectoria muy distinguida. Sin embargo el montaje museográfico resulta cuanto menos desafortunado. Las obras de delicados detalles se pierden en la inmensidad de las salas blancas del hospital de Sabatini. El blanco de las paredes y la monotonía expositiva desmienten el sentido lúdico de las piezas, expuestas como si se trataran de obras seriales. Por otro lado las cartelas apartadas y la ausencia de textos durante el recorrido no ayudan a la comprensión de un artista de excepcional creatividad.

«Alighiero Boetti. Estrategia de juego». Del 5 de octubre de 2011 al 5 de febrero de 2012. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.

*Este artículo fue publicado en PAC el 19 de noviembre de 2011.

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