Menchu Gal. Un espíritu libre

Durante los oscuros años de la posguerra española los artistas encontraron en la pintura de paisaje un motivo para aislarse de aquellos entornos hostiles y empobrecidos y recuperar el sentido de la vida. Es lo que se conoce por la Escuela de Madrid que recoge el testigo de la vanguardia inmediatamente anterior, la Escuela de Vallecas. Las salidas por los alrededores de Madrid así como los paisajes castellanos cálidos, llanos, inmensos, fue lo que dio aliento a la vanguardia de aquellos años, que alejada de los felices años parisinos experimentaba la alegría al pintar. Ninguno de ellos supo reflejar la alegría de vivir y el espíritu libre tan bien como Menchu Gal, la más colorista y optimista de todos ellos.

Menchu Gal pintando en la playa de Hondarribia. Noviembre de 1975. Fot. Iñaki Linazasoro

Menchu Gal (Irún, 1919 – San Sebastián, 2008) compartió escuela, exposiciones y reconocimiento con Benjamín Palencia, Vázquez Díaz, Rafael Zabaleta, Martínez Novillo… Cultivó los mismos géneros que sus coetáneos varones: paisajes, retratos, bodegones y también escenas nocturnas y estampas marinas. Reinventó el paisaje castellano y lo convirtió en color y luz, utilizando los lenguajes de todos los movimientos a los que se aproximó: el cubismo cromático de Ozenfant y el estructural de Braque; el color puro propio de la abstracción; y casi al final de su vida, recuperando la figura de Matisse en su tierra natal, el Fauvismo.

Menchu Gal no fue la única mujer de su generación que tuvo dedicación plena por el arte. Gracias al apoyo familiar que vio en ella el talento propio de los genios se preparó con los mejores maestros. En Irún siendo una niña fue el pintor Gaspar Montes Iturrioz quién la encaminó en su temprana vocación artística. Luego, en 1932 con tan solo 14 años residió en París, copió las obras del Louvre y quedó fascinada, como los impresionistas, con la obra de Camile Corot. Admiró la pintura de Cezanne y de los Fauvistas mientras se preparaba en el atelier de Amédée Ozenfant, el cubista que sólo trabajaba en tres colores. Fue aquí donde coincidió con Leonora Carrington, otra joven talento de la vanguardia francesa que luego se exilió en México.

Menchu Gal «La loca», 1965. © Fundación Menchu Gal.

Menchu Gal «La loca», 1965. © Fundación Menchu Gal.

Después de la guerra se trasladó a Madrid al taller de Aurelio Arteta y José Gutierrez Solana, quien le puso en contacto con Daniel Vázquez Díaz. Se introdujo en la Escuela de Vallecas y expuso con ellos en la Galería Biosca y en el Pabellón Español de la Bienal de Venecia en 1950. En 1959 recibió el Premio Nacional de Pintura, la primera vez que se otorgaba a una mujer.

Nunca rechazó la pintura figurativa ni siquiera en los momentos en los que estuvo próxima a la experimentación abstracta. Participó en los círculos pictóricos de los años 60 de forma muy activa dentro de una sociedad poco flexible donde las mujeres artistas eran excepcionales. Al igual que otras pintoras de su generación, como María Blanchard –a quién se dedicará una retrospectiva en el MNCARS a finales de este año-, Juana Francés –la única mujer que formó parte del grupo El Paso- o Remedios Varo y Maruja Mallo su figura está siendo recuperada en los últimos años tras décadas de exilio en los almacenes de los museos.

Ahora en el Instituto Valenciano de Arte Moderno, gracias al apoyo de la KUTXA por itinerar su obra, presenta una revisión de su trayectoria recuperando a una de las principales artistas de la vanguardia española. Se han reunido óleos, dibujos y acuarelas que en su conjunto muestran esa alegría fauvista que aprehendió durante su estancia en París. Pero también intimista, con una mirada a sí misma continuamente como en La loca, 1965 o Interior castellano con figuras, 1949. El grueso de su obra lo forman los paisajes casi abstractos de Castilla, los del Mediterráneo y los de País Vasco, a donde regresó para pintar las vistas de Fuenterrabía y las bahías nocturnas, Nocturno en el Cantábrico, hacia 1950 o Los Lezones, Irún, 1986.

Menchu Gal, Paisaje de Ibiza, 1980. Fundación Menchu Gal.

Menchu Gal, «Paisaje de Ibiza», hacia 1980. © Fundación Menchu Gal.

La exposición Menchu Gal. Un espíritu libre ha sido posible gracias a la Fundación Menchu Gal y el comisariado de Rafael Sirera. El catálogo está disponible online en la web del IVAM. Del 9 de febrero al 6 de mayo de 2012. IVAM, Valencia.

Este artículo fue publicado en PAC el 28 de febrero de 2012.

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