«Movidas madrileñas». Pinturas de Patricia López Landabaso en la Galería Artetrece

En 1983 aparecían Las Vulpes en el programa musical de televisión española Caja de Ritmos, con una versión personal de la canción I Wanna Be Your Dog de Iggy Pop. Su grito, “mira imbécil que te den por culo. Me gusta ser una zorra”, se exageró como una provocación que supuso el cierre del programa y también el fracaso del que se supone el primer grupo femenino de la escena punk en España. Fueron los comienzos del rock radical vasco, etiqueta que define no sólo un movimiento musical, también una actitud anti-todo de una generación con muchas ilusiones y pocas esperanzas.

Patricia López Landabaso, «Mira imbécil. Me gusta ser una zorra», 2012. © 2013 Patricia Lopez Landabaso.

La transición política, una grave crisis económica, la marginalidad social y la paulatina introducción de las culturas underground procedentes de Londres, Nueva York y Los Ángeles, fueron los ingredientes para la aparición de la movida madrileña a finales de la década de los 70. El mensaje era claro: ruptura de los tabúes sociales, contracultura y mucha provocación. Provocación como la que supuso en 1980 la primera película de Pedro Almodóvar, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, grabada con un raquítico presupuesto y casi a escondidas en las calles de Malasaña y en casa de los artistas las Costus, y con una jovencísima Olvido Gara ‘Alaska’ que se convertiría en uno de los iconos de los años 80 y 90.

Patricia López Landabaso (Bilbao, 1972) ha recogido esos recuerdos en un conjunto de pinturas bajo el título Movidas madrileñas, porque las movidas fueron muchas, los estilos muy heterogéneos y los escenarios donde se desarrollaron diversos –hubo muchas movidas en Madrid y también un «Madrid se escribe con v de Vigo». Está presente la escena musical pop –Los Secretos, Objetivo Birmania, Ejecutivos Agresivos o Radio Futura- y los escenarios donde emergió esa contracultura, principalmente la radio y la televisión –los programas de tve Aplauso o La Bola de Cristal– y las salas de conciertos como el mítico Rock-Ola que con su clausura en 1985 la movida se fue apagando. Fotógrafos, pintores, diseñadores, músicos, unieron creatividad y colaboraron unos con otros –la portada de Horror en el hipermercado de Alaska y los Pegamoides fue diseñada por las Costus y la de los Ilegales por Ouka Lele. También hay referencias a los fanzines de la prensa marginal madrileña como Premama,Dezine o Madrid me mata de Óscar Mariné. La aparición del grafiti autóctono madrileño con Carlos Argüello a la cabeza con su firma en las paredes muelle y el retrato del Madrid anónimo del fotógrafo Luis Baylón. Además de la controversia social y el rechazo a ciertas morales del pasado, especialmente aquellas que tenían que ver con la sexualidad y los debates en torno a la ley del divorcio de 1981.

Patricia López Landabaso, «Las cabritillas brincan sobre la hierba verde», 2012. © 2013 Patricia Lopez Landabaso

Cada obra está repleta de referencias a la época con títulos muy sugerentes, que aluden a las canciones del momento, construyendo una iconografía moderna de aquellos años. Combina imágenes que tienen el color propio de aquella cultura musical y artística con un lenguaje plástico cercano al arte pop y a la nueva figuración. Una selecta biografía de una generación que modernizó un país aburrido y que su mensaje ha sido una lección de la vida.

«Movidas madrileñas», pinturas de Patricia López Landabaso. Del 28 de noviembre de 2012 al 5 de enero de 2013 en Galería Artetrece, Madrid.

Más información sobre la artista en su página web.

* Este artículo fue publicado en PAC el 13 de diciembre de 2012.

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