Mujeres bajo sospecha

«No se nace mujer, se llega a serlo». Esta cita pertenece a la obra El segundo sexo de Simone de Beauvoir publicado en 1949 iniciando el movimiento feminista moderno. Entre otras cosas plantea la desigualdad ante las mujeres en términos que tienen que ver con factores socio-culturales y la construcción de estereotipos. El primer feminismo sufragista reivindicó la posición de las mujeres en la escena social y política, la emancipación de pensamiento y la económica. A partir de la segunda mitad del siglo XX el feminismo se posicionó en los estudios de género que vienen estudiando la desigualdad hacia las mujeres, los roles identitarios y la diversidad sexual. En este sentido, resulta fundamental reconstruir la historia para entender las realidades presentes. Tal y como se ha escrito esta, bajo parámetros patriarcales (modelos sociales basados en las desigualdades), es imprescindible que esta reconstrucción se haga atendiendo a las historias olvidadas. Con su rescate se ofrecen perspectivas muy útiles para entender las grietas que presenta la historia oficial.

Exposición «Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad (1930-1980)» en el Ateneo de Madrid.

Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad (1930-1980) es en este sentido una investigación fundamental para comprender la situación de la mujer en España desde la Segunda República hasta el final de la transición. Esta publicación dirigida por Raquel Osborne fue presentada en mayo de 2012 y ahora bajo formato expositivo con la coordinación de María Rosón en el Ateneo de Madrid. El lugar es el más idóneo, pues a esta institución estuvieron ligadas, de una u otra forma, las primeras activistas por los derechos de las mujeres en España: desde Emilia Pardo Bazán, que fue la primera mujer socia del Ateneo, seguida de Blanca de los Ríos, Carmen de Burgos, Concepción Arenal, Clara de Campoamor, Victoria Kent, Margarita Nelken, María Lejárraga o Carlota O’Neill.

Joan Colom, Serie «El Carrer», ca. 1958. Para el libro de Camilo José Cela «Izas, rabizas y colipoterras» publicado en 1964.

La muestra reúne objetos muy diversos, principalmente de naturaleza documental, presentados como un archivo de testimonios, algunos curiosos y sobre todo interesantes. Portadas de revistas, artículos, publicaciones y novelas -como Zezé de Ángeles Vicente donde habla del lesbianismo-, fotografías de Joan Colom -que sirvieron de ilustración a la novela de Cela Izas, rabizas y colipoterras-, y objetos de la vida cotidiana como la famosa muñeca Mariquita Pérez, hacen una lectura de aquellas «mujeres puestas bajo sospecha durante la dictadura franquista, que a pesar de estar duramente reprimidas o aburridamente conformadas, en ocasiones encontraron espacios en los que expresarse con voz propia». Bajo una museografía muy acertada donde es fácil seguir el hilo argumental y con una cuidadosa didáctica se ha estructurado en cinco temáticas que tienen que ver con los aspectos íntimos e individuales y con los ámbitos públicos y colectivos de la feminidad en aquellos años.

Miliciana republicana. Portada de la revista «Ahora», núm. 1796, año VII, Madrid, 26 de septiembre de 1936.

«Las modernas», mujeres que empezaron a acceder al espacio público, mujeres revolucionarias en su forma de vestir que impulsaron cambios generacionales desde finales de los años veinte. Mujeres que, como Maruja Mallo, formaron parte de una generación muy brillante. Con el estallido de la guerra, las mujeres también tuvieron un importante papel como milicianas y como defensoras de los derechos fundamentales conseguidos.

«Las de dudosa moral» consideradas así por el régimen y la ideología católica. Delito y pecado aparecen íntimamente ligados en aquellas mujeres que vivieron una sexualidad no adecuada y que fueron represaliadas y castigadas, aunque en algunos casos encontraron espacios de libertad.

«Las domesticadoras», monjas y falangistas que serán las encargadas de desarrollar el modelo católico tradicional para formar a las niñas y mujeres honradas. La Sección Femenina de la Falange fue la única institución dedicada a la mujer durante el franquismo. Se encargó de su educación creando los estereotipos de mujer sumisa, esposa, madre y «ángel del hogar».

«Las decentes», aquellas que hicieron de la maternidad un servicio a la patria. La incipiente sociedad de consumo de los años sesenta ayudó a la construcción de ese rol tradicional femenino, agravando las diferencias entre niños y niñas. El material cultural de revistas y novelas rosa dirigidas a un público femenino permitió repensar en otras fantasías.

Pilar Primo de Rivera.

Y por último, «¿las liberadas?» y los nuevos aires de libertad que anuncian un régimen caduco y aceleran la transición. Ilustrado por las fotografías de Colita en la Barcelona de los años sesenta y setenta y la revista Vindicación Feminista, el comienzo del feminismo español contemporáneo.

Se reúnen así historias anónimas, reforzando la memoria histórica y rescatando a las olvidadas, las que lucharon por derechos fundamentales y libertades que no son cuestionables. Pero también para reconstruir los modos de representación de la mujer en lo relativo al género y a la sexualidad a lo largo del siglo XX y la visibilidad que se les dio en determinados ámbitos, tanto públicos como privados, con el fin de rebatir viejos estereotipos inservibles para nuestra sociedad contemporánea.

Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad (1930-1980). Del 11 de enero al 10 de febrero 2013. Ateneo de Madrid, Sala Prado. Más información.

*Este artículo fue publicado en PAC el 30 de enero de 2013.

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