A Public Service Message from Guerrilla Girls. Conscience of the Art World

En mayo de 1984 el Museum of Modern Art de Nueva York presentaba la exposición An International Survey of Recent Painting and Sculpture. La exposición incluía el trabajo más reciente de 169 artistas de primera línea, la mayoría europeos y norteamericanos, de los que solo 13 eran mujeres, menos del 10%. Durante los años 70 el movimiento feminista se había posicionado intelectualmente, sin embargo el número de mujeres representadas en las instituciones culturales y en el mercado artístico seguía siendo insignificante a mediados de los 80. En 1971 la historiadora del arte norteamericana Linda Nochlin se preguntaba en un artículo publicado en Art News:

«“¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?” La pregunta resuena, con tono de reproche, en el fondo de la mayoría de los debates sobre el denominado “problema de la mujer”. Pero, como tantos otros supuestos problemas relacionados con la “controversia” feminista, falsea la naturaleza de la cuestión a la vez que proporciona insidiosamente su propia respuesta: “No ha habido grandes mujeres artistas porque las mujeres son incapaces de alcanzar la grandeza”»[1].

En este artículo no sólo analizaba las reacciones de la teoría feminista en el ámbito artístico, que estaba proponiendo líneas de investigación que rescataban a artistas del pasado enriqueciendo así nuestros conocimientos sobre las mujeres y sobre la historia del arte, sino que proponía estrategias para responder a la pregunta inicial: «¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?». Razonaba que «la cuestión de la igualdad de la mujer, en el arte o en cualquier otro ámbito recae (…) sobre la naturaleza misma de nuestras estructuras institucionales y sobre la visión de la realidad que imponen a los seres humanos que las integran». Linda Nochlin llega a la conclusión de que son los factores sociales -«la buena suerte de nacer blancos, preferentemente de clase media, y sobre todo, hombres»- e institucionales –academias, museos y sistemas de mecenazgo- los que han impedido a la mujer desarrollarse libremente viéndose además, sistemáticamente silenciadas por la historiografía dominante. Finaliza su ensayo planteando «¿Qué habría ocurrido si Picasso hubiera sido niña? ¿Habría prestado el señor Ruiz tanta atención o habría estimulado la misma ambición por alcanzar el éxito en una pequeña “Paulita”?».

Desde entonces se empiezan a cuestionar mitologías decimonónicas –todavía vigentes en la actualidad- que tienen que ver con los conceptos de artista, genio y obra maestra, que sirven de barómetro para clasificar y diferenciar la producción artística realizada por los varones, a quienes se les ha atribuido tradicionalmente la idea de genialidad, en contraposición con las artes menores, las realizadas por mujeres casi siempre en el ámbito doméstico.

Barbara Kruger, “Untitled (I Shop Therefore I Am)”, 1987.

Barbara Kruger, “Untitled (I Shop Therefore I Am)”, 1987.

A partir de esta nueva forma de analizar la historia se promovió dentro del movimiento feminista los estudios de género entendido este como una construcción que se genera a través de la (re)presentación de estereotipos. En este contexto de los años 80 comienzan a desarrollar su carrera artistas más o menos marginadas como Barbara Kruger. Formada dentro del diseño gráfico Barbara Kruger (Newark, New Jersey, 1945) basa su obra en la imagen fotográfica, muchas veces apropiada del mundo de la publicidad. Su trabajo aborda las estructuras ideológicas del sexismo y de la cultura de consumo introduciendo textos que de forma irónica y crítica exponen la alienación a la que los medios de comunicación y las estructuras de poder nos someten a través de los estereotipos.

La década de los 80 fue el momento en el que el posicionamiento teórico comenzó a pasar a la práctica artística. En este escenario artístico surge en Nueva York Guerrilla Girls, colectivo de artistas feministas cercanas al activismo, en su mayoría provenientes del mundo del arte y la comunicación. Al igual que Barbara Kruger utilizan el lenguaje de los medios de comunicación de masas, la publicidad y los espacios públicos para cuestionar la mercantilización del arte, la integración de las minorías y la corrupción de las instituciones culturales. Con sus acciones reivindican la presencia de aquellas voces que en el mundo del arte vienen quedando marginadas por cuestiones que, como analizaba Linda Nochlin, tienen que ver con el sexo, la raza o la etnia. Ponen en evidencia a aquellas instituciones públicas o privadas -museos, galerías, revistas especializadas- que excluyen en sus colecciones, exposiciones, actividades y estudios la presencia de artistas mujeres. Acostumbran a llenar las calles de Nueva York con carteles, postales, flyers, pegatinas y también con mensajes en vallas publicitarias, cabinas, autobuses.

Guerrilla Girls, "No Title (Do Women Have to Be Naked to Get into the Met. Museum?)", 1989.

Guerrilla Girls, “No Title (Do Women Have to Be Naked to Get into the Met. Museum?)”, 1989.

En 1989 se dieron a conocer con uno de sus carteles más célebres, ¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en el Museo Metropolitano? Menos del 5% de los artistas expuestos en las secciones de Arte Moderno son mujeres, pero el 85% de los desnudos son femeninos. Lo colocaron frente al Metropolitan Museum de Nueva York y por las calles y autobuses de la ciudad como si de una campaña publicitaria se tratara. En la imagen –revisada en varias versiones de 2005 y 2012- se reconoce la Odalisca de Ingres con una máscara de gorila, su seña de identidad desde entonces. Guardan anonimato bajo esta máscara porque guerrilla y gorilla tienen una pronunciación parecida en inglés y porque así protegen su identidad, bajo falsos nombres que hacen alusión a mujeres mundialmente conocidas como Rosalba Carriera, Eva Hesse, Zora Neale Hurston, Frida Khalo, Käthe Kollwitz, Anaïs Nin o Gertrude Stein[2]. De esta manera refuerzan la presencia en la historia de mujeres artistas y escritoras como si estas estuvieran hablando desde sus tumbas.

Retoman las reivindicaciones de décadas pasadas y las repiten, porque, afirman, aún queda mucho por hacer. Envían cartas a los responsables de instituciones culturales y colecciones, crean premios ficticios para denunciar los mecanismos ocultos del mercado y organizan acciones de protesta generando debate sobre las prácticas de desigualdad en el mundo del arte, la industria del cine, la cultura popular y la política. Han llamado la atención del mundo de la cultura y actualmente participan activamente en instituciones museísticas y medios de comunicación. Empezaron con protestas callejeras que al final se han convertido en espectáculos casi teatrales cargados de provocación convirtiendo la investigación en acción política y la acción en creación artística.

Guerrilla Girls, 1985-1990.

Guerrilla Girls, 1985-1990.

Ahora aterrizan en Alhóndiga Bilbao que les dedica una retrospectiva con la práctica totalidad de su maquinaria de protesta: publicaciones, camisetas, correspondencia, documentación de acciones y exposiciones, recortes de prensa y sus famosos carteles. Además de su presencia el día de la inauguración junto al comisario de la muestra Xavier Arakistain, director del Centro Cultural Montehermoso Kulturunea entre 2007 y 2011 donde vino aplicando políticas de igualdad en el arte y la cultura. Junto a todo este material documental se presenta la película Guerrillas in Our Midst dirigida por Amy Harrison en 1992, la entrevista Interview 2013 realizada específicamente para esta exposición y un taller de cartelería feminista impartido por Guerrilla Girls. Además se celebrará la segunda edición del curso Perspectivas feministas en las producciones artísticas y las teorías del arte.

«Guerrilla Girls 1985-2013», Alhondiga Bilbao.

«Guerrilla Girls 1985-2013», Alhondiga Bilbao.

Las reivindicaciones de las Guerrilla Girls llegan a un contexto que necesita de sus mensajes. Hace unos meses conocíamos por parte de distintas plataformas de mujeres y cultura, la preocupante ausencia de artistas mujeres en las instituciones públicas españolas. Mujeres en las artes visuales (MAV) hacía público en un comunicado oficial las quejas sobre la política discriminatoria en las exposiciones individuales y actividades programadas por el Museo Reina Sofía en los últimos 5 años. Museo que dedicando la mayoría de su programación a artistas contemporáneos vivos debería ser ejemplar en términos de igualdad con el fin de ofrecer una visión realista del panorama artístico contemporáneo. La situación no es muy diferente al revisar la programación de otros centros como MARCO en Vigo, Centro Galego de Arte Contemporáneo en Santiago de Compostela, Museo de Bellas Artes de Bilbao, Guggenheim en Bilbao, ARTIUM en Vitoria, Koldo Mitxelena en San Sebastián o Acción Cultural Española (AC/E), todas instituciones públicas.

Guerrilla Girls y Xavier Arakistain. Alhóndiga Bilbao, 2013.

Guerrilla Girls y Xavier Arakistain. Alhóndiga Bilbao, 2013.

El caso más llamativo se da paradójicamente en la ciudad de Bilbao. El Museo de Bellas Artes en los últimos 10 años no ha dedicado ni una sola exposición individual a una mujer, las adquisiciones de arte contemporáneo de artistas mujeres representan en este museo sólo el 10% y su programación durante 2013 es cien por ciento masculina. Salvo por la exposición de Mujeres Impresionistas. La otra mirada, en 2001 y Kiss Kiss Bang Bang. 45 años de arte y feminismo, comisariada por Xavier Arakistain en 2007, se confirma que una de las principales instituciones museísticas en País Vasco apenas refuerza el «conocimiento del papel de la mujer en la sociedad y su contribución a través del arte»[3]. En el histórico de exposiciones del Museo Guggenheim desde 1997 se constata que solo se han celebrado 5 exposiciones de artistas mujeres: Cristina Iglesias y Después de “Montañas y mar”: Helen Frankenthaler 1956–1959 en 1998, Amazonas de la vanguardia en 2000, Louise Bourgeoise en 2001 y Shirin Neshat. Éxtasis en 2002[4].

La situación es alarmante al tratarse de instituciones subvencionadas con presupuesto público que están incumpliendo la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, que en el Artículo 26 especifica que «las autoridades públicas (…) velarán por hacer efectivo el principio de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en todo lo concerniente a la creación y producción artística e intelectual y a la difusión de la misma» así como «promover la presencia equilibrada de mujeres y hombres en la oferta artística y cultural pública»[5].

Profesionales españoles en el sistema del arte. Publicado por Mujeres en las Artes Visuales, 2013.

Profesionales españoles en el sistema del arte. Publicado por Mujeres en las Artes Visuales, 2013.

También MAV publicaba un gráfico sobre los profesionales españoles en el sistema del arte en nuestro país. Haciendo uso de esa afición a las estadísticas que han servido de pretexto a las acciones de Guerrilla Girls, comprobamos que en los puestos altos de la pirámide -al fin y al cabo es donde se toman las decisiones y se reconocen los méritos- las mujeres representan un porcentaje muy inferior a la realidad. Como en otros ámbitos de la vida pública y política las mujeres no han alcanzado el reconocimiento ni el nivel de competencias deseado a pesar de que el sistema del arte se está sustentando sobre su trabajo. Me planteo si no sería necesario que hubiera más directoras de museos y centros de arte para empezar a aplicar políticas de igualdad realistas y así tratar de responder a la pregunta de Linda Nochlin, pues en España son demasiadas las mujeres excluidas -figuras fundamentales para el arte contemporáneo, independientemente de su género- y es necesario líneas de investigación que hagan justicia histórica.

Con frecuencia se han criticado los métodos reivindicativos de Guerrilla Girls obviando que ellas surgen en un contexto espaciotemporal muy concreto. Es innegable que han marcado el camino a otros colectivos que no gozan de la misma libertad de expresión y hoy, aunque divididas en varios subgrupos[6], han reinventado el feminismo y han creado un capítulo nuevo en la historia del arte. No puedo evitar pensar en Nadia Tolokónnikova, María Aliójina y Ekaterina Samutsevich, las tres integrantes de Pussy Riot condenadas y encarceladas en agosto de 2012 por expresar su opinión sobre la política autoritaria de Vladimir Putin: su delito fue improvisar una oración punk en la catedral de Moscú donde aclamaban a la Madre de Dios que echase a Putin del poder. Algunas de las componentes de Pussy Riot no habían nacido en 1985, pero sin duda son herederas de ese espíritu rebelde, de esa conciencia feminista que necesita el mundo, aunque para algunos sólo sean unas chicas con máscaras metiéndose en problemas.

Pussy Riot, 2012.

Pussy Riot, 2012.


NOTAS:
1 Linda Nochlin, Why Have There Been No Great Women Artists?, 1971.
2 Las Guerrilla Girl son: Diane Arbus, Paula Modersohn-Becker, Vanessa Bell, Romaine Brooks, Emily Carr, Rosalba Carriera, Meta Fuller, Eva Hesse, Hannah Höch, Zora Neale Hurston, Frida Khalo, Käthe Kollwitz, Lee Krasner, Violette Leduc, Ana Mendieta, Tina Modotti, Alice Neel, Anaïs Nin, Liubov Popova, Georgia O’Keeffe, Gertrude Stein, Alma Thomas.
3 Cita tomada de la web del Museo de Bellas Artes de Bilbao con motivo de la segunda edición del festival Miradas de Mujeres en marzo de 2013. (Última visita, 09/10/2013).
4 MAV, junto con las principales asociaciones de mujeres y cultura de nuestro país, ha presentado, durante el mes de mayo de 2013 las siguientes quejas al Defensor del Pueblo, en la lucha por la igualdad de las mujeres en la cultura. Disponible en la web (última consulta 9/10/2013).
5 Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.
6 Desde 2001 hay tres subgrupos en Guerrilla Girls: Guerrilla Girls inc. con material del grupo original, Guerrilla Girls BroadBand, dedicado a acciones online, y Guerrilla Girls On Tour, colectivo teatral.

Guerrilla Girls, 1985-2013, Alhóndiga Bilbao. Del 3 de octubre de 2013 al 6 de enero de 2014. Más información en la web de Alhóndiga.

* Versión ampliada del artículo publicado en PAC el 16 de octubre, 2013.