Marina Abramović, espejo de sí misma

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga dedica una exposición a la artista balcánica Marina Abramović (Belgrado, Serbia –antigua Yugoslavia-, 1946) una de las artistas contemporáneas más importantes de la actualidad. Marina Abramović: Holding Emptiness invita a los espectadores a que interactúen con su obra a través de las sensaciones que experimenten con algunos de los objetos expuestos. La exposición está compuesta por fotografías y vídeos de las diferentes etapas creativas de la artista, y un grupo de dibujos inéditos realizados en Brasil en los años 90.

Marina Abramović, “Artist Portrait with a Rose”, serie “Places of Power”, 2013. Cortesía del Archivo de Marina Abramović y Galerie Guy Bärtsch. © Marina Abramović.

Marina Abramović, “Artist Portrait with a Rose”, serie “Places of Power”, 2013. Cortesía del Archivo de Marina Abramović y Galerie Guy Bärtsch. © Marina Abramović.

Marina Abramović es según la revista TIME una de las 100 personas más influyentes del mundo. Que haya sido incluida en este ranking se debe en buena parte al éxito de su exposición en MoMA en el año 2010, The Artist Is Present, donde invitó a los espectadores a que se enfrentaran a su mirada en una de las salas del museo. La artista estuvo más de 700 horas recibiendo a visitantes desconocidos en una suerte de interrelación en silencio, que escondía esa violencia que permanece en el enfrentamiento con la mirada directa del otro y las muchas maneras de decir sin hablar. El inesperado encuentro con Ulay, su pareja sentimental y artística en la década de los 70 y 80, se ha convertido en uno de esos éxitos virales de internet con millones de comparticiones y visitas.

Marina Abramović, “The Artist Is Present” (2010/2013). © Marina Abramović.

Marina Abramović, “The Artist Is Present” (2010/2013). © Marina Abramović.

Por ello no es extraño que el tríptico The Artist Is Present (2010/2013) realizado a partir de la performance en el MoMA de comienzo a esta exposición que invita a experimentar en la emocionalidad de una artista que ha hecho de la performance una prolongación de su propia vida, y su propia vida el motivo principal de su práctica artística. Ha inventando un método de introspección donde su cuerpo es sometido a estados físicos extremos y su mente se sumerge en los límites de resistencia. Se hizo muy popular en los años 70 con una serie de performances en las que se sometía a dolor físico practicándose incisiones en la piel o cortándose con cuchillos afilados, introduciendo rituales de flagelación o estigmatización. La reacción del público ha sido un elemento clave en esta experiencia física, a veces a modo de intervención real y otras como actores necesarios, como en la performance que realizó en 1978 Incision donde la artista fue atacada por un espectador. En su serie de performances Rhythm (1973-1974) puso su cuerpo indefenso a disposición del público con distintos objetos como un espejo, rosas, periódicos y una pistola y balas, para que los espectadores accedieran libremente a sus impulsos. Su performance más emblemática de esta década es posiblemente Art Must Be Beautiful, Artist Must Be Beautiful (1975), en la que aparece cepillándose el pelo de forma violenta, hasta hacerse daño y repitiendo el mantra «el arte debe ser bello, el artista debe ser bello», obra en la que no trabaja sobre el dolor en sí mismo, sino sobre el estado mental al que se llega mediante el dolor.

Marina Abramović, “Art Must Be Beautiful, Artist Must Be Beautiful” (1975). © Marina Abramović.

Marina Abramović, “Art Must Be Beautiful, Artist Must Be Beautiful” (1975). © Marina Abramović.

CAC Málaga ha reunido una colección de obras que documentan las performances más relevantes de su carrera insistiendo en la idea de que la performance y la vida forman parte de lo mismo. Marina Abramović recurre a episodios de su biografía -dramatizados en la ópera Vida y muerte de Marina Abramović (2012)- empleando su cuerpo y el espacio que ocupa en ese momento para subvertir el dolor emocional de su historia personal. Hija de militares que lucharon en la guerra de los Balcanes estudió en la Academia de Bellas Artes de la capital yugoslava. En la década de los 70 comenzó su carrera artística, definida a partir de 1976 cuando abandona el ambiente estricto y de censura del régimen yugoslavo y se instala definitivamente en Ámsterdam. Allí conoció al artista alemán Ulay (Frank Uwe Laysiepen), que sería su compañero durante más de una década. Ambos comparten la misma fecha de cumpleaños y las circunstancias de dos biografías involuntarias: Marina Abramović había nacido en 1946 bajo el régimen soviético y Ulay en la Alemania de 1943 bajo una esvástica. Su historia de amor es un icono para el arte contemporáneo, una acción performática en sí misma prolongada durante años. Realizaron performances como Communist Body-Fascist Body (1979), Relation in Time (1977) y recorrieron por separado la Muralla China para al final encontrarse y decirse adiós para siempre (The Lovers. The Great Wall Walk1988). Fruto de esta relación es una de las imágenes más conocida de su carrera que ahora podemos ver en CAC: una fotografía en color de la acción Anima Mundi: Pietà (1983), donde la artista sostiene en brazos a Ulay, reinterpretando uno de los grandes motivos iconográficos de la cristiandad y de la historia del arte. La artista no revisa esa iconografía gratuitamente sino que crea una impactante imagen que en realidad expresa los sentimientos más humanos.

Marina Abramović, “Relation in Time” (1977). © Marina Abramović and Ulay.

Marina Abramović, “Relation in Time” (1977). © Marina Abramović and Ulay.

Marina Abramović, “Anima Mundi: Pietà” (1983). © Marina Abramović.

Marina Abramović, “Anima Mundi: Pietà” (1983). © Marina Abramović.

A partir de los años 90 crea los Objetos transitorios para uso humano, un grupo de obras «diseñadas para provocar experiencias físicas o mentales en el público a través de la interacción directa». Objetos que requieren de su uso para alcanzar esa experiencia que aún siendo cotidiana, para Marina Abramović es un acto artístico: en el acto continuo de estar sentada o tumbada, pensando, observando o soñando, la artista encuentra el medio para encararse a sus propias emociones. Un acto que ha ido construyendo durante décadas mientras permanecía horas, e incluso días, encerrada o sentada, realizando la misma acción casi ritual. Objetos que en esta exposición invitan al espectador a interactuar con la artista de manera indirecta y que podrían resultar un absurdo fácil de ridiculizar para muchos.

Marina Abramović, “Transitory Objects for Human and Non-Human Use”. Instalación en CAC Málaga con camas de madera, minerales de Brasil y sonidos de la naturaleza. © Marina Abramović.

Marina Abramović, “Transitory Objects for Human and Non-Human Use”. Instalación en CAC Málaga con camas de madera, minerales de Brasil y sonidos de la naturaleza. © Marina Abramović.

No hay que obviar el carácter efímero del trabajo de Marina Abramović perfectamente organizado en su puesta en escena y absolutamente documentado. Reunir esta documentación y objetos es la manera que el museo tiene de reestructurar, y también explicar, la trayectoria artística de una de las artistas más influyentes del arte contemporáneo. Tachada de loca y extremista en sus comienzos, poco entendida por artistas coetáneos y críticos, parodiada y también admirada por los artistas jóvenes que ven en su libertad expresiva la manera de romper los tabúes de una generación que no quiere cuestionar qué es arte y qué no. Así se presenta Marina Abramović, espejo de sí misma, diva de la performance sosteniendo, más que el vacío, el éxito.

Marina Abramović: Holding Emptiness, CAC Málaga, 23 de mayo – 31 de agosto, 2014.

Artículo publicado en PAC el 31 de mayo, 2014.

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