Llámalo performance

«Performer ironiza a través del absurdo sobre algunas de las problemáticas que rodean el intento de museificación de los trabajos performativos, analizando la dificultad de someter a las lógicas del mercado del arte y de la conservación proyectos intencionadamente desmaterializados y efímeros, que en sus orígenes transgredían esas mismas lógicas.

Almacenada como una obra de arte más, y registrada junto al resto de ‘objetos’ en las dependencias de la colección del museo –sección escultura–, una performer pasa su tiempo leyendo y reflexionando sobre algunas paradojas que rodean a la práctica artística contemporánea. Observar su situación y rastrear sus pensamientos nos sirve para repensar las circunstancias aparentemente incoherentes y contradictorias a las que se ha visto conducida.

Como proyecto artístico, Performer puede salir en préstamo para ser expuesto en otros espacios y/o museos diferentes. En esos casos, el vídeo se puede complementar con una puesta en acción de la performance que fue hipotéticamente adquirida por el museo en el que ha sido catalogada. La acción presenta a la misma performer que protagoniza el audiovisual paseando por la sala en penumbra mientras se proyecta el vídeo. Seleccionando a algunos de los asistentes, elige susurrarles una frase al oído o entregarles una tarjeta. En ambos casos, las dos frases con las que trabaja son intencionadamente ambiguas: “la performance soy yo”, “la performance eres tú”, frases que se activan en la interacción con el público».[1]

Performer es una video-performance del año 2013 con la que el colectivo Cabello/Carceller reflexiona sobre la naturaleza artística del Performance Art. Así explicaban este proyecto en la conferencia que dieron en el ciclo Llámalo Performance de la Universidad Popular del Centro de Arte 2 de Mayo de Móstoles. Más allá de la ironía esta pieza examina problemáticas que la academia y la institución no se han atrevido aún a afrontar valientemente. ¿Se puede conservar desde la lógica museística una performance sin contradecir su carácter desmaterializado y efímero? ¿Se puede comercializar una performance? ¿Cómo afrontar la estrategia expositiva del Performance Art histórico, sin caer en la exposición de archivo o la re-performance? ¿No es la mercadotecnia y la institucionalización del Performance Art el instrumento para desmantelar el contenido del arte de guerrilla y las manifestaciones artísticas críticas, precisamente, con el mercado y el museo?

La Ribot. Pieza distinguida Nº14. 1997. Propietaria distinguida Lois Keidan. London. Pertenece a la serie Mas distinguidas. Premiere Desviaciones 1997 Madrid.

La Ribot. Pieza distinguida Nº14. 1997. Propietaria distinguida Lois Keidan. London. Pertenece a la serie Mas distinguidas. Premiere Desviaciones 1997 Madrid.

Confieso que siento un especial interés por esta disciplina artística en su actitud más anti institucional, anti consumista y rupturista. Actitud que sin embargo ha acabado convirtiéndose en parte fundamental del gesto artístico, invadiendo otras disciplinas como la pintura, el vídeo o la instalación, convirtiéndose incluso en un producto de consumo cultural. La performance, en su calidad de arte en vivo o arte de acción, es una forma específica de arte, que pese a sus décadas de desarrollo no pierde su vigencia. Incluso pareciera que la performance fuera el pretexto que impulsa a las prácticas más contestatarias, como aquellas que se sitúan en contextos feministas o como proceso iniciático que todo artista practica antes de entrar en el circuito artístico.

Si bien estas problemáticas fueron planteadas de manera superficial durante el ciclo Llámalo Performance, esta línea teórica, la de la crítica institucional desde la práctica artística contemporánea, me parece la más interesante por ser, tal vez, la menos habitual. El CA2M, especialmente comprometido con la performance como viene mostrando en la organización de actividades y exposiciones que abordan esta disciplina, ha hecho coincidir este programa de la Universidad Popular con el fin de la exposición PER/FORM. Cómo hacer cosas con [sin] palabras, un proyecto expositivo a modo de eventos que reunió durante el pasado verano diferentes tipos de trabajos y actividades entre las que se incluían performances en vivo, conversaciones y debates dentro del contexto de la propia exposición. El hecho de que el museo se abra a la performance, o al arte contemporáneo a través de lo performativo mediante eventos como PER/FORM, conlleva concebir conocimientos críticos donde puedan implicarse todos los agentes participantes –artistas y comisarios, departamentos de difusión, espectadores- en un recíproco intercambio de experiencias. Sin embargo la cuestión sobre la performance como aparato museístico sigue más vigente y problemática que nunca.

En esta ocasión los coordinadores del ciclo, Juan Albarrán e Iñaki Estella, centraron el discurso en las prácticas performáticas realizadas en España durante las últimas décadas, planteando una genealogía del Performance Art que en definitiva supone una revisión historiográfica del sistema artístico español. El ciclo comenzaba con la conferencia del comisario e investigador Aimar Arriola, Desplazando el paradigma Espaliú, artista que tras re-conocerse como enfermo de sida realizó los Carrying, acciones que eran una lucha política y activista en los comienzos de la década de los 90. El escaso testimonio documental y la inexistencia de archivos del proyecto de Pepe Espaliú, cuyo impacto mediático fue modesto –aunque tuvo itinerancia por varias instituciones museísticas como MACBA, la Fundação Serralves, el Centro de Arte Reina Sofía, el Museo de Bellas Artes de Bilbao o el CAAC de Sevilla-, se han convertido en motivo de investigación para Aimar Arriola, quien se encuentra re-construyendo el proyecto en forma de archivo, a través de la documentación y testimonios de la época y la biblioteca personal del artista.

Documentación y archivo de una performance difundida a través de la web en uno de los trabajos más conocidos de Beatriz Preciado, Texto Yonqui (2008), fue el corpus del que Alberto Medina se sirvió para elaborar un discurso sobre la performance en su doble actitud teórica y retórica, en la conferencia Disfruta tus fármacos: género y performance en Beatriz Preciado.

A esto le siguieron las intervenciones de Santiago Sierra, en conversación con Juan Albarrán y Algunas paradojas de la performance y de su relación con los sujetos escindidos. Texto, baile, colección por el colectivo de artistas Cabello / Carceller. Fue el testimonio del artista en primera persona el momento en el que el ciclo más se acercó a esos interrogantes que esbozaba al principio respecto a la crítica, el mercado, la institución y la oficialidad del Performance Art.

Magistral fue la intervención de Jorge Luis Marzo, El arte de acción y su emplazamiento en el relato artístico entre las décadas de los ochenta y los noventa, una relectura de las prácticas performativas desarrolladas en España durante las últimas décadas que bien merece ser publicada y revisada minuciosamente. El ciclo finalizaba con Iñaki Estella ¿Un arte para el consenso? Lo festivo y lo popular en los orígenes del Performance-Art en el estado español, centrado en el conceptualismo catalán en su rechazo a la pintura a través de la obra de dos artistas: Toni Miralda y Gonçal Sobré.

Llámalo performance, ha centrado la atención en la teorización de las prácticas y discursos asociados al Performance Art y el lugar que ocupa con respecto a la institución. En palabras de sus coordinadores «este programa pretende trenzar un conjunto de relatos posibles que nos ayuden a pensar qué cosa puede ser la performance –en el sentido inevitablemente amplio del término- en nuestro ecosistema artístico y cuál puede ser su actualidad y pertinencia».

1 Cabello / Carceller, Performer, 2013.
http://cabellocarceller.info/cast/index.php?/proyectos/performer/
[Última consulta, 19/12/2014]

Llámalo Performance. Universidad Popular. CA2M. 22 de octubre – 26 de noviembre, 2014. Más información en la web del CA2M.

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