«Es importante ser activista en la sociedad en la que vives» Entrevista a Zena el Khalil – Interview with Zena el Khalil

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Beirut, I love You (Ed. Siruela, 2009), publicado por la artista multidisciplinar Zena el Khalil (Londres, 1976), no es una novela al uso, tampoco una autobiografía; es un himno a la vida de una mujer joven e independiente atrapada en una ciudad siempre bajo la amenaza de la guerra, el dolor y el amor. Sus protagonistas, Zena y Maya, dan sentido a sus vidas en medio de una ciudad donde las milicias armadas se mezclan con la reconstrucción; donde la historia reciente de sus refugiados se mezcla con las historias de sexo, alcohol, drogas, cirugías estéticas, matrimonios fracasados y amor por una ciudad a la que cada día hay que enfrentarse. Un collage de la vida cotidiana libanesa escrito desde la sinceridad y la tolerancia.

Su biografía dibuja el mapa del otro Líbano, el Líbano de la diáspora, el que habla tres idiomas. Un Líbano esquizofrénico y cosmopolita. Durante los 33 días de la guerra de Líbano en 2006 ofreció al mundo su visión particular de la guerra desde su apartamento en Beirut en el blog Beirut Update. The Guardian lo descubrió y publicó algunas jornadas y sin saber cómo saltó del collage pictórico al literario; de la esquizofrenia de Amrika a la de Líbano.

Zena el Khalil trabaja con una enorme variedad de formatos que van desde la pintura a la instalación, la performance y el collage, con temáticas y materiales encontrados en Beirut. Mientras respondía esta entrevista, el pasado verano, preparaba la exposición From Mirfaq to Vega en la galería Giorgio Persano de Turín, donde a través de la pintura, la poesía y la instalación revisa la historia familiar y las consecuencias emocionales provocadas por décadas de ocupación y guerras en Líbano.

Zena el Khalil Giorgio Persano 2014 - photo Eva Zayat

Zena el Khalil, Israeli Army Blast “T” Walls, 2014. Photo Eva Zayat, Giorgio Persano.

Naciste en Londres, has vivido en Nigeria, Nueva York y finalmente en Beirut. Sabemos muchas cosas sobre ti por el blog que comenzaste en 2006, Beirut Update y tu novela Beirut, I Love You. Pero ¿quién es realmente Zena el khalil? ¿Cuál es tu filosofía?

Mi trabajo es una propuesta creativa elaborada para ayudar a mantener el equilibrio y el orden en el mundo que me rodea. Creo que cada forma de invención creativa es la evidencia de que una persona está espiritualmente viva. Esto es una experiencia humana válida; un verdadero momento, una palabra, un sonido, un acto, una escultura, todo es el proceso de estar vivo; todo es la afirmación de la existencia. Todo es espiritual. Todo es sagrado. Somos absolutamente responsables de cada acto que hacemos o de cada palabra que pronunciamos.

Somos absolutamente responsables por estar vivos. Yo lo soy y estoy agradecida por ello, siendo solo un fragmento en el cosmos de las cosas… en el gran universo. Cuanto más profundo miro dentro mí, me encuentro más conectada a algo mucho más grande. Y esto me consuela, sabiendo que todo lo que siento o hago es catalizado en la mente de otra persona. Y cuanto más me dejo llevar a experimentar estas creencias, más cerca estoy de convertirme en otro. Somos uno, sin estar numerados. Pintando y esculpiendo estas imágenes estoy luchando por la vida. Estoy luchando por tu vida. Estoy luchando por mi vida.

Yo creo que vengo de la luz. Soy parte de la luz. Parte de tu luz también. Estamos conectados.

Veo mi trabajo como una consecuencia de la agitación política y económica y elijo centrarme en cuestiones de violencia, género y religión y cómo encuentran su lugar en nuestra cultura bubblegum. Mi objetivo es exponer la superficialidad de la guerra creando realidades alternas, y mis armas preferidas son el amor y la luz. Me inspiro en los materiales de la vida cotidiana de Beirut, utilizando todo, desde pinturas de mártires de los terroristas suicidas a ropa interior sexy o referencias a la cirugía plástica. El consumismo y la guerra son lo mismo –están amargamente relacionados, alimentándose mutuamente. Bailo en la delgada línea de la incertidumbre; de hecho todos los días en Beirut parecen como si pudieran ser el último. Esta intensidad de pasión y energía es la fuente de mi producción: cuando estás constantemente cortejando a la muerte, aprendes a apreciar la vida.

Zena El Khalil, Don’t Call Me Baby, 2008.

Zena El Khalil, Don’t Call Me Baby, 2008.

Representas “el otro Líbano”, el Líbano de la diáspora, el Líbano que habla tres idiomas, el choque generacional, el Líbano que ha nacido y vivido fuera de Líbano. ¿Cómo percibes esta identidad en tu día a día?

Nunca me he considerado a mí misma “el otro Líbano” porque no hay una sola definición de Líbano. Cada libanés habla al menos dos idiomas y está mucho más conectado con el mundo exterior a Líbano. Somos una sociedad muy cosmopolita. Crecí fuera, es verdad, pero cuando cumplí 18 años me trasladé a Líbano y he estado aquí desde entonces. No me siento como “el otro”. Tal vez todos seamos “el otro” a nuestra manera.

Sin embargo, mi  identidad en la vida diaria es única. Estoy constantemente bajo la necesidad de estar haciendo algo, trabajando, escribiendo, cualquier cosa que contribuya, devuelva y refleje la sociedad en la que vivo.

Estamos en este planeta para crear y somos más felices cuando cumplimos nuestro destino. Puedo ser feliz en cualquier sitio de la Tierra mientras esté en el proceso de creación.

Tu novela Beirut, I love You, y tu trabajo artístico parecen un collage de la vida cotidiana libanesa y su historia reciente. Además trabajas en distintos formatos (pintura, collage, instalaciones, performance). ¿Cómo es el proceso de creación y el encuentro con esas fuentes de inspiración?

El amor es la base de todo lo que hago.

La necesidad de crear justicia a través del arte está profundamente arraigada en mí desde mi infancia. Sé conscientemente que he elegido vivir en un lugar donde mi trabajo es necesario. Pero también he aprendido que la ira es el peor instrumento y la violencia genera violencia. He aprendido esto tras duras dificultades, como la mayor parte de mis experiencias vitales. En 2006 durante la invasión de Israel en Líbano, creé un blog donde documentaba el día a día de mí alrededor. Me di cuenta que era más transparente y humana, cuanta más gente estaba leyéndome. Fue la primera vez en mi vida que tuve realmente miedo, pero en ese mes también aprendí que el amor era la más poderosa arma… Era también un mecanismo de autodefensa. El amor podía mantenerme con vida. Y como Sharazade, creía que escribir cada día me llevaría a un nuevo día. Escribía sobre la vida bajo las bombas, sobre el desastre medioambiental que la guerra causaba y sobre mi mejor amiga Maya, a quien recientemente habían diagnosticado un cáncer. Pensaba que si la gente leía sobre la enfermedad de Maya, podría animarles a llamar a sus gobiernos y exigir un alto al fuego.

Maya & Zena on a rooftop in Beirut. Circa 1995.

Maya & Zena on a rooftop in Beirut. Circa 1995.

Es fácil asumir ciertas cosas de mi trabajo cuando ves toda la purpurina y los adornos. Pero para pintar o escribir sobre la violencia he tenido que crear mi propio lenguaje y mi propio vocabulario visual. Pienso que hay una gran diferencia entre la cultura popular y lo kitsch. La cultura popular es un lenguaje internacional. Construye puentes y une a la gente. Puede destruir los estereotipos si se usa correctamente. Y puede promover la paz porque es muy accesible. Creo firmemente que mi trabajo debe hablar un lenguaje que la gente sepa cómo usar. La paz debería ser completamente accesible.

No uso pegamento en mis obras, uso pequeñas alfileres… ¡miles de alfileres! He desarrollado un tipo de lienzo donde todo queda atrapado con alfileres. En cierto modo refleja la inestabilidad de mi región. Es también reflejo de un gran problema que tenemos en Líbano, lo que algunos han etiquetado como amnesia colectiva –intentamos, con bastante dificultad, olvidar nuestras guerras demasiado rápido, nuestra historia está constantemente siendo re-escrita para adaptarse a diferentes ideologías políticas y religiosas. En cualquier momento, se podrían reorganizar completamente mis pinturas para contar una historia diferente.

El proceso físico de usar alfileres me introduce en un estado de meditación –este acto de repetición crea un ambiente de paz a mi alrededor. Mientras estoy en mi estudio, no me preocupa que caigan bombas. Como ves, la purpurina refleja la luz. Y cuanto más color y brillo uso, más cerca estoy de la luz… de la fuente. Los objetos de color rosa y la ornamentación son mi energía positiva. Apunto y disparo al corazón del miedo para anular lo negativo.

Uso el color rosa. Mucho. El rosa es como el algodón de azúcar. Es esponjoso y dulce. Sin embargo, demasiado empacha. Es rápido y superficial. Barbie, G I Joe y la Cherry Cola representan para mí una generación que creció en rosa. Mi generación está completamente integrada en la cultura del consumo. Somos la generación rosa. Pero más allá del shopping y la MTV, el rosa tiene un lado hermoso y poderoso. Es el color de la protesta no violenta. Convierto un objeto violento en una celebración de la vida, transformándolo en algo hermoso. Realmente creo que el humor es una importante herramienta para derribar muros. Y el amor es la base que construirá nuestros puentes.

Actualmente estoy trabajando en Goods of Gaza. El ejército israelí tiene bloqueado Gaza por tierra, aire y mar. En 2010 un grupo de activistas intentó navegar hacia Gaza llevando suministros muy necesarios y ayuda a la población. El Mavi Marmara, uno de los barcos, fue abordado por comandos israelíes y algunos activistas fueron asesinados. El ejército declaró que la flota era una amenaza porque llevaban armamento. Era curioso. ¿Qué es exactamente todo este bloqueo? ¿Y cuáles son los artículos prohibidos en Gaza? ¿Qué causó la muerte de estos activistas? Hice una sencilla búsqueda online y encontré la lista. Contenía alrededor de 2.000 productos, que incluían escritorios, burros, folios, galletas, cabras o jengibre. Desde 2010 he estado trabajando en pinturas de técnica mixta sobre cada palabra y continuaré haciéndolo hasta que el bloqueo finalice. Todos los niños de Gaza deberían tener chocolate.

Zena el Khalil, Goods of Gaza, 2010

Zena el Khalil, Goods of Gaza, 2010

Después del 11 de septiembre el mundo enloqueció; cambiamos nuestras libertades por la seguridad. En tu novela hablas sobre como nada volvió a ser igual, la soledad que sentiste esos días y como los árabes estaban en el punto de mira. Dejaste Amrika por Líbano y has vivido –sigues viviendo- la guerra muy de cerca. Amrika e Israel declaran la guerra en el Medio Oriente porque la guerra es una manera de hacer política ¿Es la guerra una manera de hacer política?

No. Nunca. Si la violencia genera violencia, el amor solo puede traer amor. Ese es mi mantra.

Eres cofundadora y directora de Xanadu*, un espacio y colectivo artístico entre Nueva York y Beirut, dedicado a promover el trabajo de artistas emergentes, sin galería y centrado en artistas árabes. ¿Cuál es la historia de esta plataforma hasta ahora y su significado?

Viví en Nueva York entre el año 2000 y el 2004. Observando la primera torre caer, supe que mi vida no volvería a ser la misma. Supe que el mundo había cambiado para siempre y las repercusiones iban a ser largas y desastrosas. No era fácil ser árabe en Nueva York después de aquello. Quería encontrar el camino para volver atrás y parar la hostilidad hacia los árabes, sentimientos que estaban en una espiral fuera de control. Mi amigo Imad Khachan y yo comenzamos una galería sin ánimo de lucro, un espacio al lado de Washington Square Park con el objetivo de exponer el trabajo de los artistas árabes que vivían en Nueva York. Pensé que esto podría ser una manera de romper estereotipos, superar el miedo y la desconfianza. También se exhibió a artistas locales y construimos una gran comunidad de artistas, escritores y músicos con exposiciones mensuales, lecturas y actuaciones. Ahora Xanadu* está en Beirut, como yo.  Y ahora que la escena artística está prosperando en Beirut, he cambiado mi enfoque apoyando a escritores jóvenes, ayudando a poetas a publicar su primer libro. También he publicado las primeras ediciones de una novela gráfica. La idea detrás de Xanadu* es proporcionar a jóvenes artistas, escritores y músicos una plataforma para saltar a su primera exposición, actuación o publicación… lo que sea necesario para ayudarles a volar.

Creo firmemente que nuestra región puede cambiar para mejor. Y creo que la educación, el arte y la literatura pueden ayudar a traer cambios positivos. Es mi manera de contribuir. Me encanta trabajar sola en el estudio, pero también me encanta estar creciendo con una comunidad. Una de las mayores alegrías que he experimentado es la entrega de un libro recién salido de la imprenta a su autor.

Uno de los más bellos pasajes de la novela, Beirut, I Love You, es cuando Zena le dice a Maya que «una mujer nunca muere con un vestido de novia puesto». Es posible que para nuestras madres y abuelas el matrimonio esté sobrevalorado… Desde 2003 has hecho algunas performances vestida de novia Wahad Areese, Please! (A Husband, Please!), o The Pink Bride of Peace. ¿Es el estereotipo de la novia una metáfora de la mujer moderna que quiere decidir por sí misma? ¿Es la novia una superheroína feminista?

Cuando empecé esta performance en 2003, era como un experimento social. Estaba en esa edad que la gente de esta parte del mundo llama “marriage material”. Las madres comenzaron a pasar por nuestras casas a comprobar la mercancía, ver si éramos aptas para sus hijos. Al principio estaba horrorizada, pero luego decidí seguirles la corriente y ver qué se podía hacer. Creé una performance llamada Wahad Areese Please! (A Husband Please!). Elegí la maratón internacional de Beirut como lugar para hacerla porque es el único evento en Líbano donde puedes encontrar gente de diferentes orígenes en el mismo espacio. Lo que significaba ¡más hombres para elegir! Me puse un vestido de novia, pinté mi pelo con un espray rosa y caminé los 10 km de trayecto así. Preguntaba a la gente sobre el matrimonio y sus expectativas. Sobre sus estereotipos. Sobre sus sueños. La mayoría de las discusiones fueron sobre bienes materiales y propiedades. Muy pocos hablaban sobre el amor. ¡Y sorprendentemente también recibí varias propuestas de matrimonio!

Después de la invasión de Líbano en 2006 y tras perder a Maya decidí que solo quería correr y difundir paz y amor. He repartido flores a cientos de personas en los últimos años… incluso besos de vez en cuando. Honestamente, no sé si esto está funcionando, pero sí sé que estoy intentándolo con todo mi esfuerzo. Y el hecho de que todavía pueda entrar en el mismo vestido después de 10 años… bueno… ¡es una buena señal!

Me gusta la idea de la novia siendo una superheroína feminista. ¿Por qué no? Decidiendo por sí misma. Exacto.

Zena el Khalil, Performance 2005.

Zena el Khalil, Performance 2005.

Me interesa mucho el arte contemporáneo libanés. Pienso que hay una generación de artistas que está trabajando con temas políticos, re-escribiendo la historia reciente de Líbano, trabajando con la autobiografía y la identidad, y el activismo. Estoy pensando en artistas como Rabih Mroué, Walid Raad, la directora de cine Nadine Labaki o Maher Abi Samra y la activista por los derechos humanos Joumana Haddad, cuyos trabajos hemos podido ver y conocer recientemente en España. Me gustaría saber más sobre el arte contemporáneo libanés. ¿Es el compromiso político lo que define la escena artística contemporánea? ¿Hay un diálogo entre artistas y un sistema cultural sólido que lo apoye?

Creo que no hay diferencia entre arte y política como no lo hay entre vida y política, o arte y vida. Tienes que estar en el presente. ».

Como seres humanos tenemos una responsabilidad hacia los demás. Yo soy hermana y vecina. Creo que si suficientes personas están trabajando por la paz (a través del arte, la educación, la música, la literatura, la meditación, el activismo, o el diálogo), con el tiempo llegará. Hemos nacido para estar en paz… es hora de volver a nuestras raíces.

Muchas gracias, Zena.

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“IT’S IMPORTANT TO BE AN ACTIVE PARTICIPANT IN THE SOCIETY YOU LIVE IN” INTERVIEW WITH ZENA EL KHALIL.

You were born in London, lived in Nigeria, New York and finally in Beirut. We know many things about you because of your blog of 2006 Beirut Update and your novel Beirut, I Love You. But, who is really Zena el Khalil? What’s your philosophy?

My work is a creative offering made to help maintain balance and order in the world around me. I believe that every form of creative invention is evidence that a person is spiritually alive. That it is a valid human experience; a true moment, a word, a sound, an act, a sculpture- all the process of being alive; all the affirmation of existence. All spiritual. All holy. Every act we do or word we utter, we are absolutely responsible for.

We are absolutely responsible for being alive. I am and I am grateful for, only being, a fragment in the cosmos of things… the great unbendable universe. The deeper I look into myself, the more I find that I am connected to something much greater. And this comforts me… knowing that everything I feel or make is a catalyst in someone else’s mind. And the more I let go to experience these beliefs, the closer I become to you. We are one, without being numerical. By painting and sculpting these images, I am fighting for life. I am fighting for your life. I am fighting for my life.

Zena el Khalil, Beirut I Love You, video installation, 2013. Foto Gigi Roccati, Fondazione Merz.

Zena el Khalil, Beirut I Love You, video installation, 2013. Foto Gigi Roccati, Fondazione Merz.

I believe that I come from light. I am part of light. Part of your light too. We are connected.

I see my work as a by-product of political and economic turmoil and I choose to focus on issues of violence, gender and religion and how they find their place in our bubblegum culture. I aim to expose the superficiality of war; creating alternate realities and my weapons of choice are love and light. I take inspiration from materials of every life in Beirut, using everything from martyr paintings of suicide bombers to sexy lingerie and plastic surgery. Consumerism and war are one and the same– they are bitterly related, fueling each other. I dance on a thin line of uncertainty; indeed every day in Beirut seems as if it could be your last. This intensity of passion and energy is the source of my production: when you’re constantly courting death, you learn how to appreciate life.

You represent “the other Lebanon,” Lebanon in the Diaspora, the homeland that speaks three languages, the generation gap, a Lebanon that was born and lived outside Lebanon. How do you perceive that identity in your everyday life?

I have never considered myself “the other Lebanon” because there is no one single definition of Lebanon. Everyone in Lebanon speaks at least 2 languages and is very much connected to the world outside of Lebanon. We are a very cosmopolitan society. I grew up abroad yes, but I was 18 when I moved to Lebanon and have been there ever since then. I don’t feel like “the other”.  Maybe we are all “the other” in our own ways.

My identity in everyday life is, however, unique. I am constantly aware that I need to be doing something, making work, writing, anything to contribute and give back and reflect the society I live in.

We were put on this planet to create and are happiest when we are fulfilling our destiny. I can be happy anywhere on this Earth, as long as I’m in the process of creation.

Your novel Beirut, I Love You and your art works are a kind of collage of daily Lebanese life and its recent history. Furthermore you work in different formats (painting, collage, installation, performance.) How are the creative process and the encounter with the sources of inspiration?

Love is the foundation of everything that I do.

The need to create justice through art is deeply rooted in my childhood, and I know I have consciously chosen to live in a place where my work is necessary. But I have also learned that anger is the worst tool and violence begets violence. As with most of my life experiences, I learned this the hard way. In 2006 during the Israeli invasion of Lebanon, I kept a blog documenting daily life around me. I saw that the more transparent and human I was, the more audience I was reaching. It was the first time in my life I was so afraid, but in that month, I learned that love was the most powerful weapon… It was almost a self defense mechanism. Love would keep me alive.  And just like Sharazade, I believed that writing every day would bring me a new day. I wrote about life under the bombs, about the environmental disasters caused by the war and about my best friend Maya who had recently been diagnosed with cancer. I thought that if people read about Maya’s condition, it could encourage them to call their governments and demand a ceasefire.

It is easy to assume certain things about my work when you see all the glitter and beads. But I found that in order to paint or write about violence, I had to create my own language and my own visual vocabulary. I think that there is a big difference between popular culture and kitsch. Popular culture is an international language. It builds bridges and brings people together. It can destroy stereotypes if used in the right way. And it can promote peace because it’s so accessible. I strongly believe that my work should speak a language that people know how to use. Peace should be completely accessible.

I don’t use glue in my work, I use tiny pins… thousands of them! I have developed a type of canvas where everything is stuck in with pins.  In a way it reflects the instability of my region. It is also a reflection of a huge problem we have in Lebanon that some have labeled as collective amnesia—we try too hard to forget our wars too quickly, our history is constantly being re-written to suit different political and religious ideologies. At any point in time, one could completely rearrange my paintings to tell a different story.

The physical process of using pins puts me into a state of meditation—this act of repetition creates an environment of peace around me. While I’m in my studio, I don’t worry about bombs dropping. You see… glitter reflects light. And the more color and glitter I use, the closer I am to the light… to the source. The pink objects and embellishments are my positive energy. I take aim and shoot them into the heart of fear to negate the negative.

I use the color pink. A lot. Pink is like cotton candy. It’s fluffy and sweet. Too much of it, though, will leave a bad pain in your stomach. It’s quick and superficial. Barbie, G I Joe politics, and Cherry Cola to me represent a generation that grew up pink. My generation is completely embedded in consumer culture. We are the pink generation. But other than shopping and MTV, there is a beautiful and powerful side to pink. It is the color of non-violent protest. I convert an object of violence into a celebration of life through a transformation into something beautiful. I truly believe that humor is a strong tool to tear down walls. And love is the foundation that will build our bridges.

An ongoing body of work I am working on is Goods for Gaza. There is a blockade on Gaza by the Israeli army via land, air and sea. In 2010 a group of activists tried to sail into Gaza carrying much needed supplies and aid for the people. One of the ships, the Mavi Marmara was boarded by Israeli commandos and some activists were killed. The army claimed the boats were a threat, bringing in weapons. I was curious. What exactly is this blockade all about… and what are the items banned from Gaza. What items caused the death of these activists. I did a simple online search and found the list. It contains about 2,000 items, which includes the following: desks, donkeys, A4 paper, biscuits, goats, and ginger. I have been making a mixed media painting for each word, and will continue to do so until the blockade ends. Palestinian children should have the right to each chocolate.

Zena el Khalil, Goods of Gaza, 2010

Zena el Khalil, Goods of Gaza, 2010

After 9/11 the world went mad; we give away our freedoms for false security. In your novel you talk about how nothing was ever the same, loneliness you felt those days, and how Arabs were in focus. You left Amrika by Lebanon and have lived -you’re living- war from within. Amrika and Israel declare war in the Middle East, because war is a way of making politics. Is war a way of making politics?

No. Never. If violence begets violence, love can only bring love. That’s my mantra.

You’re the co-founder, director and curator of Xanadu, ungallery art space/collective between New York and Beirut dedicated to promoting emerging and under-represented artists, focus on Arab artists. Which is the history of this platform till now and its significance?

I lived in NYC from 2000-2004. Watching the first tower fall, I knew my life was never going to be the same again. I knew that the world had changed forever and I knew the repercussions were going to be long and disastrous. It was not easy being an Arab in New York after that. I wanted to find a way to give back and stop the anti-Arab sentiments, which were spiraling out of control. My friend, Imad Khachan, and I started a non-profit gallery space just off Washington Square Park that focused on exhibiting the work of Arab artists living in NY. I thought this could be a great way to break stereotypes and overcome fear and suspicion. I also exhibited local artists too and we built a great community of artists, writers and musicians with monthly exhibitions, readings and performances. Now xanadu* is based in Beirut, as am I. And now that the art scene is thriving in Beirut, I have shifted my focus to supporting young writers, helping poets get their first book published. I have also published the first few editions of a local comic book magazine. The idea behind xanadu* is to provide young or underrepresented artists, writers and musicians with a platform to leap off of… the first exhibition, first performance or first publication… whatever is needed to help them fly.

I strongly believe that our region can change for the better. And I believe that education, art and literature can help bring about positive changes. This is my way of giving back. I love working alone in the studio, but I also love being with a growing community. One of the greatest joys I experience is handing over a book, hot off the press, to the poet.

One of the most beautiful passages in the novel is when Zena tells Maya that “a woman never dies with a wedding dress.” For our mothers and grandmothers marriage maybe is overrated (in Spain too). Since 2003 has done several performances with a wedding dress, Wahad Areese, Please! (A Husband, Please!), and The Pink Bride of Peace. Is the bride’s stereotype a metaphor of modern women who wants to decide for herself? Is the bride a feminist superheroine?

When I began this performance piece in 2003, it was as a social experiment. I was at that age that people in this part of the world deem “marriage material.” Mothers started passing by our home to sort of “check out the goods” and see if I was fit for their sons. At first I was horrified, but then decided to go with the flow and see what I could make out of it. I created a performance piece called Wahad Areese Please! (A Husband Please!) I chose the Beirut International Marathon as a venue because it is the only event in Lebanon where you have people from so many different backgrounds in a common space. For me, that meant more men to chose from! I bought a wedding dress; spray painted it pink, and walked the 10km course in the dress. I asked people questions about their concept and expectations of marriage. About stereotypes that they held. About their dreams. Most of the discussions were about material wealth and property. Very little spoke about love. I surprisingly received several proposals too!

However, after the Israeli invasion of Lebanon in 2006 and after losing Maya I decided that I only wanted to run to spread peace and love. I have passed out flowers to hundreds of people over the past years… and even some kisses every now and then. Honestly, I don’t know if it’s working, but I do know that I’m trying my best. And the fact that I can still fit into that same dress after 10 years… well… it’s a great sign!

I like the idea of the bride being a Feminist superheroine. Why not? Deciding for herself. Exactaly.

I’m very interesting in contemporary Lebanese art. I think there’re a generation who is working with political themes, re-writing the recent history of Lebanon, working with the autobiography and identity, and activism. I am thinking in artists like Rabih Mroué, Walid Raad, the film directors Nadine Labaki or Maher Abi Samra, and the women rights activist Joumana Haddad, whose works we could know recently in Spain. I would like to know more about the Lebanese contemporary art. Is the political commitment that defines the Lebanese contemporary art? Is there a dialogue between artists and a solid cultural system to support it?

I believe that there is no difference between art and politics as there is no difference between life and politics, or art and life for that matter. You have to be present. It’s important to be an active participant in the society you live in.

As human beings we have a responsibility towards each other. I am someone’s sister as well as neighbor. I believe that if enough people are working towards peace (through art, education, music, literature, meditation, action, events, and dialogue), it will eventually happen. We were born to be peaceful… it’s now a quest to return to our roots.

Thank you very much, Zena.

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La entrevista en español fue publicada en PAC el 18 de febrero, 2015.

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