SUMMA y la euforia por el arte contemporáneo

No es nada casual que la temporada cultural madrileña se inicie coincidiendo en el mismo fin de semana varios eventos: SUMMA Contemporary Art Fair y Apertura Madrid Gallery Weekend. Nada es casual sino más bien estratégico. Porque si a algo se está acostumbrando el sector del arte contemporáneo últimamente es a programar simultánea y conjuntamente intentando establecer así un calendario coherente y que ofrezca atractivo tanto al visitante local como al foráneo. Con el tiempo es posible que Apertura se convierta en una cita cultural ineludible que atraiga a esos anhelados coleccionistas, como también a expertos y comisarios, y a un público general cada vez más interesado en el arte contemporáneo. Me temo que la repercusión internacional de tal evento todavía no es muy relevante, aunque acabará siéndolo si con el tiempo se unen a la fiesta los museos y centros de arte contemporáneo de la ciudad. La unión hace la fuerza y un sector unido siempre será más visible y relevante.

Promovida por la asociación de galerías Arte_Madrid, Apertura ha celebrado este año su sexta edición. Aprovechando el tirón se une SUMMA para animar la escena artística madrileña. En su tercera edición, en la que parece haberse consolidado, ha mostrado más personalidad que otras ferias de arte contemporáneo que van apareciendo a lo largo del año. La proliferación de ferias, no exclusivamente en Madrid sino a lo largo y ancho del territorio nacional, es un fenómeno cuanto menos interesante. Ferias que se celebran simultáneamente aprovechando el impulso de otras o de determinados eventos que atraen la atención del sector, o ferias que se celebran por qué sí en ciudades que incluso no tienen aparentemente un entramado cultural contemporáneo sólido. ¿Estamos asistiendo, tal vez, a una burbuja ferial sin precedentes? ¿Realmente hay demanda ante tanta oferta?

¿Qué es lo que aporta de novedoso SUMMA al panorama ferial estatal? ¿Qué le diferencia de otros modelos tan similares? Lo cierto es que hay tantas ferias como gustos, todas tan parecidas que se confunden las intenciones y ambiciones de unas y otras. Pero, ¿también necesarias? Necesarias para los artistas y galeristas; imprescindibles para quienes están empezando como espacios de promoción y visibilidad. Una puesta en escena donde lo que cuenta acaba siendo la buena conjunción entre el arte, el espacio arquitectónico y el público. SUMMA es una feria que me gusta por varios motivos. El primero es el espacio y todas las posibilidades de diseño que ofrece la Nave 16 de Matadero. Pero también me gusta que sea una feria pequeña, que permita respirar entre los stands y por tanto abarcable, y que haya encontrado la fórmula en la selección de aquellos espacios galerísticos que se aproximan a la creación contemporánea desde la diversidad de contextos. Acierto de su director, Paco de Blas, y del comité de selección, así como de esa tendencia por las secciones comisariadas que en esta edición se han centrado en el coleccionismo, el mercado del arte y en la dialéctica entre los contextos políticos y sociales del arte contemporáneo, aunque como suele ser habitual no siempre estas secciones son lo suficientemente claras o carecen de información a lo largo del recorrido. Que determinadas secciones de la feria estén bajo la firma de un comisario, parece empezar a convertirse en una práctica habitual. Lo conveniente sería cuestionarse previamente sobre el valor añadido de estos espacios curados. El comisario aporta sus conocimientos fruto de investigaciones que contextualizan las diversas prácticas artísticas. Selecciona, filtra y favorece la posibilidad de múltiples lecturas dentro del discurso artístico. En la feria como espacio puede suceder que la autoría del comisario aparezca solo superficialmente, más como pose que con un discurso riguroso, o bien que realmente cumpla su cometido, resultando una verdadera curación de contenidos y aportando coherencia discursiva dentro de la variedad conceptual que se reúne en la feria, de por sí fría y arbitraria. En este sentido valoro especialmente la labor ejercida por Marisol Salanova, encargada de la curación de SUMMA MAG, y los esfuerzos llevados a cabo en la selección y puesta en valor de la práctica editorial, un agente imprescindible dentro del sector del arte contemporáneo.

Ingrid Wildi Merino, Arquitectura de las Transferencias. La Hybris del Punto Cero, en Galería Aural. SUMMA 2015

Ingrid Wildi Merino, Arquitectura de las Transferencias. La Hybris del Punto Cero, en Galería Aural. SUMMA 2015

Carla Cabenas, Ensaio para a construção de um herbário, 2015, Galería Carlos Carvalho Arte Contemporânea, Lisboa.

Carla Cabenas, Ensaio para a construção de um herbário, 2015, Galería Carlos Carvalho Arte Contemporânea, Lisboa. SUMMA 2015

Darío Villalba, Serie Homo et alia, 2015, Galería Luis Adelantado, Valencia.

Darío Villalba, Serie Homo et alia, 2015, Galería Luis Adelantado, Valencia. SUMMA 2015

Respecto a las galerías presentes en SUMMA cuesta aceptar que en esta edición no encontráramos las referentes, que suelen ser el centro de expectación. Todo lo contrario con las galerías portuguesas, cuya presencia es más que habitual en las ferias españolas, como las galerías de Lisboa Filomena Soares, una de las clásicas con la obra de Helena AlmeidaCarlos Carvalho Arte Contemporânea. Esta última presentaba la obra de Carla Cabanas con una serie delicada que desafía la realidad tal y como se concibe a través de fotografías antiguas, junto a la obra de Mónica de Miranda también con una obra fotográfica intervenida. Decepcionada con la instalación de Oreet Ashery, en la galería waterside contemporary de Londres cuya serie Monkey Bum Factory prometía mucho más en su presentación previa dentro de la Sección Transversal Como coleccionar arte político. Respecto a las galerías españolas destaco cis-art gallery que nunca falla con los trabajos de Anna Taratiel a quien conviene seguir al igual que a Michelle Motiscause o Antonio Caro y Gregori Saavedra. Fantástica la apuesta de la galería murciana T20 con el colectivo Democracia y la obra de Sonia Navarro. Muy acertada Galería Aural desde Alicante con las instalación de la artista chilena Ingrid Wildi Merino. Tampoco faltaron las apuestas seguras de la galería Luis Adelantado de Valencia con obra inédita de Darío Villalba, y Casa Sin Fin desde la madrileña calle del Doctor Fourquet con la obra de Daniel G. Andújar. Interesante fue la exposición de parte de la colección de Oliva Arauna cuya presencia en la feria no como galerista sino en su faceta de coleccionista fue mostrada como paradigma del coleccionista contemporáneo. Me quedo con esta cita que Oliva Arauna pronunció en los Encuentros SUMMA: «En los 90 nadie quería ser conocido como coleccionista y hoy todos quieren serlo».

Una vez inaugurada la temporada en galerías -en Madrid la mayoría lo hicieron en Apertura y otras como Helga de Alvear en la siguiente semana al igual que Abierto Valencia, mientras que Barcelona celebrará su Barcelona Gallery Weekend a primeros de octubre- y presentadas las próximas exposiciones en museos y centros de arte, SUMMA pone un punto y seguido. Seguido de Estampa, con un programa en apariencia mucho más atractivo que el de los últimos años, y seguido del esperado Open Studio, que este año ha cambiado sus fechas. Arranca así lo que parece serán meses de un maratón continuo donde todos participamos, de una u otra forma, de esta euforia por el arte contemporáneo.

SUMMA Art Fair se celebró en la Nave 16 de Matadero, del 10 al 13 de septiembre, 2015. Más información en la web de SUMMA.

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