A veces decorado. Entrevista a Patricia Esquivias

En ocasiones dedicarse al arte contemporáneo implica ciertas relaciones emocionales con las propias obras. Suele pasar que olvidamos fácilmente episodios de nuestra propia biografía pero en cambio algunas vivencias personales quedan inevitablemente conectadas con la práctica artística, exposiciones o artistas. En el caso de la obra de Patricia Esquivias (Caracas, 1979) es fácil sentir esas conexiones, pues su trabajo viene desarrollándose con aspectos que tienen que ver con la historia reciente y la identidad desde el ideario de lo popular. Como ella misma afirma, todos estamos vinculados con las historias que ella misma narra en sus vídeos. Su trabajo, se presenta cotidiano y cercano tras someras investigaciones que dan como resultado variadas imágenes, documentos y vivencias presentadas en vídeos de corta duración, donde ella misma comenta, ordena y traduce todas esas imágenes acumuladas.

A pocas horas de inaugurarse A veces decorado visito la exposición con la artista donde ha reunido sus últimos trabajos en el Centro de Arte Dos de Mayo con el comisariado de Soledad Gutiérrez. Lo que a continuación reproduzco es parte de esa conversación donde Patricia Esquivias habla de estos trabajos que para nada ocultan que en realidad forman parte de un todo vital.

me gusta también eso que vas perdiendo ahí, en las traducciones. Patricia Esquivias.

Patricia Esquivias

Patricia Esquivias y Soledad Gutiérrez, febrero 2016, CA2M.

En A veces decorado muestras tus últimos trabajos, el resultado de tres proyectos y tres historias que tienen que ver con uno de los edificios del Paso de la Castellana en Madrid, el norte de Marruecos y Colombia. ¿Cuál es la propuesta que aquí planteas?

Son tres puntos de partida y a partir de ahí voy contando muchas cosas que tienen que ver con la historia. Aprovecho para investigar y luego ir medio inventando, medio contando datos históricos, y añadiendo mi visión de todo esto. En la exposición el proyecto más grande que presento es el del edificio de los números 111-119 del Paseo de la Castellana, porque también se incluyen en la muestra el trabajo de la gente que tiene que ver con la historia del edificio a través de los dibujos que hicieron los artistas para las cerámicas. Estos dibujos son resultado de varios viajes que hicieron por Europa a principio de los años 50. Años más tarde fueron los dibujos los que sirvieron de inspiración para hacer los murales de las fachadas. Fue muy bonito buscar a estos artistas que ya habían muerto pero sus viudas, que ya son muy mayores, conservan todos los dibujos, las postales y los recuerdos. Es bonito ver los mapas, ver los sitios por donde fueron y que luego quedaron plasmados ahí, en una fachada del Paseo de la Castellana. Para mí hacer que el visitante pueda sentir estas conexiones es muy [interesante].

¿Se conocía la historia del edificio de Castellana y sus artistas?

En el caso de Amadeo Gabino su trabajo sí que está todavía bastante en circulación, pero el de Molezún no. De todas maneras son cosas que casi nunca han mostrado, porque esto es lo que hicieron al principio de su carrera. De hecho Manuel Molezún era médico y atleta, fue campeón de salto de vallas. A principios de los 50 empezó a pintar y fue cuando se juntaron y empezaron a hacer estos viajes.

Fueron proyectos impulsados por una familia vasca que compraron terrenos y construyeron edificios. En los otros edificios que hizo el arquitecto Artiñano no hay elementos decorativos. Son edificios muy correctos pero no hay decoración. Sabía que la Castellana era una avenida importante y fue ahí donde realmente decidió mostrar algo así, como más llamativo, porque en los demás edificios no hay nada.

En la primera sala está todo lo que tiene que ver con Castellana, el video, los dibujos, el tapiz. Explico la historia de todo esto en el vídeo y de todas las personas que tienen que ver con la historia que he ido conociendo y que estaban relacionadas con el arquitecto de los edificios. Parece poca cosa pero hay mucha información.

Patricia Esquivias, Still de vídeo Generalísimo/Castellana 111-119, 2014. Cortesía de la artista.

Patricia Esquivias, Still de vídeo Generalísimo/Castellana 111-119, 2014. Cortesía de la artista.

Y sobre los otros dos proyectos…

Walking Still es un viaje que hice a Colombia. Incluye un texto, dos dibujos y un vídeo sobre las aceras de algunos pueblos pequeñitos que tienen el concreto dibujado.

El vídeo último está relacionado con los revocos en Madrid. Los revocos son un acabado que se le da a algunos edificios con un mortero de cal que se trabaja de un modo decorativo. En el vídeo también cuento el momento en el que empecé a fijarme en los revocos. En la exposición también se muestran los escaneados, pues en este proyecto voy con el escáner y escaneo directamente la pared. Es un modo de mostrar como si fueras caminando por Madrid y estas son las cosas que hay. Pero me parecía muy importante el hecho de escanearlo, no fotografiarlo, sino el hecho de exponer el escáner al revoco. La verdad, es de las primeras veces que muestro fotografías, porque por lo general siempre muestro vídeos y en esta exposición de repente hay un montón de fotografías. Yo estoy muy contenta con el resultado y la relación con el vídeo me gusta mucho.

Proyecto donde planteas las relaciones entre España y el norte de Marruecos siguiendo los pasos de Alberto Sánchez.

Muestro el catálogo de Alberto del Reina Sofía y está abierto en la página con la maqueta El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella. Hice un viaje por el norte de Marruecos que tenía que ver con Alberto, porque Alberto también hizo la mili en esta zona de Marruecos. Yo iba buscando lo que fuese que encajara con mi idea de su obra. En los pueblos del norte me llamó la atención un tipo de decoración. Es un especie de esgrafiado, pero no es realmente un esgrafiado, es una cosa moderna que hacen con cemento, pero manteniendo ese deseo en decorar. Hacen unas fachadas bastante llamativas en cuanto a lo decorativo, aunque la arquitectura ya es una cosa súper estándar, como la típica casa en concreto. Es una pena porque están perdiendo la arquitectura tradicional que es una maravilla. He querido contar mi viaje y contar la conexión con Alberto y las superficies de sus esculturas que tenían también surcos. En verdad la relación va más allá pero hay otra pieza que cuenta eso. Las fotografías de los portales eran para mostrar lo que he visto pero también unirlo con las rejas que son muy habituales en Madrid, no sé si es bastante habitual en muchos sitios. Busqué un soporte para mostrar mi archivo de fotografías y encontré estos soportes de forja.

Un juego de relaciones y traducciones culturales…

La idea del panel era que lo hicieran unos albañiles marroquíes de esa zona del Rif pero no hemos podido encontrarlos. También es bonito porque al final es un albañil español imitando o intentando hacer lo que hacen los albañiles allí, que a lo mejor son albañiles que han sacado el dinero para hacerse esas casas nuevas con el trabajo que hacen en España, trabajando aquí. Hablamos con varios albañiles marroquíes para que lo hicieran y no hubo manera. Es curioso que fuera realmente imposible. No sé por qué no conseguimos que lo hicieran. Al final esto no tiene nada que ver con lo que hacen ellos, porque el diseño es diferente, pero a mí me gusta también eso que vas perdiendo ahí, en las traducciones.

Acera en Montenegro, Quindío, 2014. Fotografía: Patricia Esquivias.

Acera en Montenegro, Quindío, 2014. Fotografía: Patricia Esquivias.

Suelo de un restaurante en Montenegro, Quindío, 2014. Fotografía: Patricia Esquivias.

Suelo de un restaurante en Montenegro, Quindío, 2014. Fotografía: Patricia Esquivias.

Patricia Esquivias, Escaneo Escosura, 2016. Cortesía de la artista.

Patricia Esquivias, Escaneo Escosura, 2016. Cortesía de la artista.

A veces decorado, una frase recurrente, rescatada tal vez, que en realidad guarda una reflexión sobre la historia, la arquitectura, la identidad. En 111-119 Generalísimo/Castellana, por ejemplo, reaparecen estas ideas, la idea de cómo el poder instrumentaliza, en este caso, la arquitectura.

En el vídeo Generalísimo/Castellana cuando hago la introducción al proyecto yo digo que realmente la decisión de poner los murales era una decisión del gobierno. Era un deseo por mostrar un Madrid más internacional, más abierto. Realmente la arquitectura en los años 50 empieza con el pabellón de Molezún en Bruselas. Era un pabellón súper moderno. El régimen sí que aprovechó muy bien la arquitectura para dar una imagen de supuesta apertura, modernidad. Y yo digo eso con esa intención para tratar este tema, aunque luego sí que está muy presente en todo. Antes mis vídeos quizás eran más directos y ahora queda mucho más disimulado todo –menos cuando digo esto del gobierno.

Aunque también está el hecho de mostrar cómo se construía en los 50 y en los 60 cuando existía esta relación con los artistas por intentar siempre incluir algo diferencial, muchos murales, decoración en los portales… Luego todo se pierde porque el dinero desaparece en cualquier cosa menos en que el edificio o nuestra arquitectura tengan algo. Ahora nunca están decoradas. Cuando ves algún intento parece que es raro. Estamos tan acostumbrados a una arquitectura nada cuidada que de repente pones junto todo lo que se hacía y… wow!

Recuerdo Folklore (2008) en la exposición del 2009 en el Museo Reina Sofía Lo que no es tradición es agio, donde hablabas de la construcción de la identidad española en la segunda mitad del siglo XX y a partir de determinados tópicos tan repetidos durante el franquismo, donde también tratabas el desarrollo de la burbuja inmobiliaria. En aquel momento puede que determinadas ideas no fueran muy evidentes, pero con la perspectiva del tiempo es como si los significados en tu trabajo se reactivaran guardando toda su vigencia.

Sí, sí, porque más o menos siempre estoy contando una historia de una época. El proyecto de la Castellana lo empecé en 2012. Y en Folklore hablo precisamente del pabellón de Molezún en Bruselas. Casi siempre me fijo en esta época desde los 50 hasta ahora. Claro es que al final me voy topando con las mismas historias, con los mismos personajes. Yo no tenía ni idea que me fuera a pasar esto, porque había hablado de Molezún en el 2009 y de pronto vuelvo a encontrarme otra vez a Molezún aquí.

Suele decirse que en tu trabajo la Historia tiene una gran importancia, pero yo estaría más de cuerdo en utilizar, como acabas de decir, las historias o tal vez la microhistoria. Partes de un hecho concreto de la historia, en este caso un edificio, para elaborar toda una narrativa histórica.

Sí, porque realmente creo que es con lo que todos nosotros estamos más vinculados. Todos tenemos al alcance de la mano estas historias con las que yo trabajo. Es esto pero si rascas un poquito aparece todo lo demás. No llego nunca a tener un entendimiento súper académico. Hay gente que puede criticar por ahí mi trabajo.

¿Tal vez te sientes más cómoda como investigadora que como artista en el sentido más convencional o riguroso?

La parte que más me gusta de mi trabajo es por un lado la investigación, pero esa parte fantasiosa de la investigación. Por un lado ir pensado en todos esos personajes que son los que hacen estas historias, que es más la fantasía que tengo sobre ellos. Claro que en muchos casos conocerlos es increíble pero muchas veces no consigo conocer a la gente que estoy buscando. Esa parte la disfruto mucho. Realmente donde yo siento que estoy ya haciendo lo que tengo que hacer es cuando reúno todo lo que he investigado y lo convierto en otra historia. Es como traducir todo lo que me he encontrado y pasarlo a un vídeo. Por lo general son vídeos porque me gusta explicar las cosas así hablando. Encontrar el modo de contar todo lo que me he encontrado.

Me parece muy interesante como trabajas tus vídeos, la ausencia de montaje, la narrativa…

Casi siempre que tengo una idea hago un listado de las cosas que quiero decir pero no escribo un guión y no podría. Siempre soy yo la que lo cuento porque no podría separarme de esa narración. Escribir algo y darle a otra persona un guión para que lo leyera no tendría ningún sentido, de momento, no digo que no lo haré en algún momento.

Patricia Esquivias, Pongamos que hablo de Madrid, 2016. Vídeo con sonido.

Patricia Esquivias, Pongamos que hablo de Madrid, 2016. Vídeo con sonido.

Patricia Esquivias, Llegar a casa en los años cuarentea, cincuenta, sesenta y setenta, en Madrid, a veces decorado, 2012-2016. Fotografías instaladas sobre biombos de forja.

Patricia Esquivias, Llegar a casa en los años cuarentea, cincuenta, sesenta y setenta, en Madrid, a veces decorado, 2012-2016. Fotografías instaladas sobre biombos de forja.

Naciste en Venezuela, pero en realidad siempre has vivido en Madrid y de hecho en tu trabajo hablas sobre la identidad española como construcción, la historia reciente… Desconozco qué vinculación tienes con Latinoamérica.

No tengo ninguna vinculación con la escena artística latinoamericana. Mi madre nació y se crió en el Perú pero yo ni conozco el Perú ni casi he estado en Venezuela. El único sitio donde he pasado más tiempo es en México, porque tuve una residencia ahí y me quedé más tiempo, pero es el único sitio que conozco un poco más.

Es más que no tengo una identidad… Sí tengo ese algo de Latinoamérica porque mi familia ha pasado allí mucho tiempo, y tengo un acento así medio raro, y tengo muchas amigas colombianas, ecuatorianas… pero yo no puedo decir que me sienta ni española ni latinoamericana.

Tal vez ese cruce de identidades se percibe en cierta manera de mirar o subvertir los temas sobre los que trabajas.

Yo creo que sí. Cuando has estado en varios sitios y siempre has dado vueltas, al final tienes un montón de recuerdos de muchos sitios diferentes que sí que te marcan. Sobre todo es la gente la que va modificando tu modo de mirar. Los revocos en Madrid, por ejemplo, yo no me fijé jamás en ellos hasta el 2013. ¿Por qué? Pues no sé, pero de repente surgió. A veces solo necesitas tiempo en los sitios. Luego hay veces que no. En Colombia estuve un mes, fui, vi eso justamente y para mí tenía resonancia en ese momento.

Enhorabuena por la exposición. Muchas gracias, Patricia.

Patricia Esquivias. A veces decorado. Centro de Arte Dos de Mayo – CA2M. 19 de febrero – 5 de junio, 2016.

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