#12meses12expos Repaso artístico al 2016: coleccionar para comisariar

La colección, razón de ser de un museo, siendo su investigación, cuidados, incremento y exposición aquello que justifica su existencia. Este museo histórico se percibe ahora como un concepto deconstruido y distorsionado, en parte gracias a una administración política que creó en épocas de burbujas infraestructuras megalómanas y que permitió su perversión definitoria, creando museos sin colección y centros de arte con colecciones depositadas. Un museo que se ve ahora en la necesidad de romper esas fronteras imaginarias que lo separan del tiempo presente.

Cuando el museo es cuestionado dentro de esta crisis sistémica, hacer de la necesidad virtud  es poner en valor la propia institución, también la colección. Cualquier revisión historiográfica de la colección, en la fórmula expositiva o cualquier otra, son estrategias válidas para la autojustificación, aprovechando el abaratamiento que supone exponer sus fondos frente a las siempre más costosas temporales, produciendo valiosos conocimientos a disposición de la sociedad a la que sirven, otra de sus razones de ser.

12 meses, 12 exposiciones, artistas a las que mirar tras curarse y resignificarse. Artistas que salen de polvorientos escondites, como los bodegones de Clara Peeters esa artista del XVII de la que poco o nada sabemos, solo que pintó con inigualable destreza naturalezas muertas –ese género menor tan practicado por mujeres- que ahora se reúnen en el Museo del Prado junto al Museo Real de Bellas Artes de Amberes. ¿Habrá giro historiográfico en nuestra principal institución museística tras 200 años de silencio y olvido? Otra mujer, Artemisia Gentileschi protagoniza una exhaustiva exposición en el Palazzo Braschi de Roma, la más completa que hasta ahora se ha dedicado a esta excepcional artista, y que la contextualiza como una de las grandes artistas de la pintura moderna.

En esta personal colección de colecciones a modo de repaso artístico y expositivo del 2016, no dejo de centrar mi interés en ese curador-autor de exposiciones contemporáneo que defiende sus investigaciones en propuestas expositivas, cada vez más llamado desde la institución y autorizado por el sistema. Un curador que preguntándose qué supone un museo hace ejercicios críticos también sobre la colección misma. Como el ensayo de Sergio Rubira con los fondos de la Comunidad de Madrid y la Fundación ARCO en el CA2M, Colección XIII, revisando el display expositivo a través de los museos de arte contemporáneo madrileños que fueron o pudieron ser.

Colecciones que son depositadas en museos y se acaban incluso camuflando y contaminando de aquellos contextos nuevos en los que se ubican por no sabemos qué turbios intereses. Ponerlo en duda forma parte también de esa mirada crítica y curatorial tan ambicionada por unos como obviada por otros. Mirada crítica condescendiente en la exposición de las colecciones de los Museos de Catar en la Fundación Banco Santander que miraba de reojo el arte árabe contemporáneo desde los movimientos feministas a la Primavera Árabe.

Hace tiempo que la crítica de arte mutó en curaduría –evolución incluso necesaria-, ejercicio híbrido al servicio de muchas lógicas, incluidas las del mercado. Entonces, ¿cuál es la influencia real del comisario? ¿Qué papel desempeñan los coleccionistas? ¿El de nuevos comisarios, tal vez? Influyentes coleccionistas internacionales de arte contemporáneo deciden qué es museable prestando o depositando sus valiosas colecciones en prestigiosas instituciones, como la generosa donación de Patricia Phelps de Cisneros al MoMA. Un centenar de obras de las décadas centrales del siglo XX latinoamericano firmadas por esos fundamentales que no pueden faltar en toda colección que se precie de serlo. Más ambiguas fueron las negociaciones del Ayuntamiento de Madrid con Patrizia Sandretto hace unos meses para ceder de manera permanente su millonaria colección de arte en Matadero. De nuevo esos fundamentales del arte contemporáneo, esta vez ausentes en las instituciones madrileñas.

Más incierto parece el futuro inmediato del Patio Herreriano de Valladolid, institución fundada para albergar la Colección de Arte Contemporáneo comprada por asociación de grandes empresarios, ahora en peligrosos desacuerdos con el ayuntamiento. Parece un nuevo caso de injerencia política en instituciones culturales. ¿Saben los políticos lo que hacen?

Maurizio Cattelan, Bidibidobidiboo, 1996. Colección Sandretto.

Maurizio Cattelan, Bidibidobidiboo, 1996. Colección Sandretto.

Colecciones que se prestan bajo un hilo argumental común como el encontrado por Wendy Navarro para la exposición Caleidoscopio y Rompecabezas. Latinoamérica en la Colección MUSAC en el CAAM. Al museo, siempre con limitaciones presupuestarias, le sale barata esta fórmula de préstamos resultando beneficiosa para ambas partes, aunque al final todas las exposiciones de colecciones se parezcan en algo.

Es interesante trabajar con los relatos posibles incluso con material de archivo y artistas o prácticas artísticas locales. Como en el caso de la exposición Gelatina dura. Historias escamoteadas de los 80 en el MACBA, una lectura al relato oficial del arte español de la década de los 80 donde buena parte de las obras expuestas proceden de la colección MACBA, junto a una selección de materiales del fondo del archivo y biblioteca del museo.

El Museo Reina Sofía también recurre a revisar y exponer los fondos de la Colección en Ficciones y territorios con obras de reciente adquisición, las adquiridas desde 2007. Una exposición fallida con más de autohomenaje que de análisis crítico al resultar demasiado larga conceptual y físicamente como para ser abordada de una sola vez. Otra muestra que acaba siendo demasiado amplia es la retrospectiva de Marcel Broodthaers y su museo ficticio, radical y vigente. Una exposición tan ambiciosa como conveniente, organizada en conjunto por el Museo Reina Sofía y el MoMA.

2016 será recordado particularmente por el año en el que la Tate Modern abrió su ampliación en un edificio diseñado por Herzog & de Meuron que desde el pasado verano aumenta el espacio expositivo aprovechando para proponer un nuevo replanteamiento historiográfico de una colección que no deja de crecer. Paradigma del museo contemporáneo, neoliberal como también diverso, puede sin reparos permitirse la espectacularización como seña de identidad en un mapa artístico donde todos los museos y sus colecciones y sus exposiciones se acaban pareciendo bastante.

El arte de Clara Peeters, Museo del Prado, Madrid. 25 de octubre, 2016 – 19 de febrero, 2017.

Artemisia Gentileschi e il suo tempo, Museo di Roma, 30 de noviembre, 2015 – 7 de mayo, 2017.

Colección XIII. Hacia un nuevo museo de arte contemporáneo,

Looking at the World Around You. Contemporary Works from Qatar Museums. Sala de Arte Santander, Boadilla del Monte, Madrid. 9 de febrero – 19 de junio, 2016.

Caleidoscopio y Rompecabezas. Latinoamérica en la Colección MUSAC, Centro Atlático de Arte Moderno, CAAM, Las Palmas de Gran Canaria. 9 de junio – 9 de octubre, 2016.

Gelatina dura. Historias escamoteadas de los 80, MACBA, Barcelona. 4 de noviembre, 2016 – 19 de marzo, 2017.

Ficciones y territorios. Arte para pensar la nueva razón del mundo, Museo Reina Sofía, 26 de octubre, 2016 – 13 de marzo, 2017.

Marcel Broodthaers. Una retrospectiva, Museo Reina Sofía, Madrid. 5 de octubre, 2016 – 9 de enero, 2017.

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