Mateo Maté. Contra el canon

Canon

  1. m. Regla o precepto.
  2. m. Modelo de las características perfectas.
  3. m. En arte, regla de las proporciones de la figura humana, conforme al tipo ideal aceptado por los escultores egipcios y griegos.
  4. m. Catálogo de autores u obras de un género de la literatura o el pensamiento tenidos por modélicos.
  5. m. Decisión o regla establecida en algún concilio de la Iglesia católica sobre el dogma o la disciplina.
  6. m. Derecho canónico. Ordeanmiento que regula la organización de la Iglesia católica y las facultades y obligaciones de sus miembos.
  7. m. Conjunto de normas o reglas establecidas por la costumbre como propias de cualquier actividad.

Dice Mateo Maté (Madrid, 1964) que su nueva propuesta Canon, la que ahora presenta en la Sala Alcalá 31, es muy respetuosa con el canon clásico. La suya es una relectura del canon muy sutil, casi imperceptible a primera vista pero también muy efectiva. Reconoce igualmente una especie de homenaje en forma de dulce venganza a las horas de estudio empleadas en el dibujo, el modelado, la anatomía, materias a las que todo estudiante de bellas artes ha tenido que enfrentarse en algún momento. Estas horas de estudio y observación vienen siendo impartidas y ordenadas desde la Academia, en definitiva el lugar donde se construye el canon. Su permanencia en el imaginario colectivo y en la cultura visual es evidente cuando nos adentramos en la cultura contemporánea del cine y la fotografía, más aún en disciplinas para nada alejadas de la Academia como son la publicidad o la moda.

Heredero del canon clásico de belleza a través de la historia del arte y la cultura visual, Mateo Maté realiza un ejercicio válido de reajuste del mismo. Lo hace después de haber trabajado durante un largo período de tiempo con las reproducciones y moldes obtenidos de la estatuaria griega y latina conservados en el taller de vaciados de la Real Academia de San Fernando, a poco metros de la Sala Alcalá 31, por cierto. Vaciados históricos en yeso que han servido de modelo clásico en la formación de varias generaciones de artistas desde el siglo XVII hasta nuestros días, tanto en España y Europa como en Latinoamerica. Colección que tiene sus inicios en las copias que Velázquez adquirió para Felipe IV durante su segundo viaje a Italia (1649-1651).

Lo que ahora propone es una instalación laberíntica en formato de exposición con un recorrido tramposo formado a partir de cintas delimitadoras, que a veces conducen a ningún sitio, y sin cartelas, porque todas las piezas expuestas son fácilmente reconocibles como obras maestras de la estatuaria clásica y moderna. Desde Mirón, Policleto y Praxíteles a Antonio Canova, pasando por el Cristo crucificado (1559-1562) de Cellini que los Médici regalaron a Felipe II para culminar el gran proyecto arquitectónico de la Basílica del Escorial y que este no dudó en mandar ocultar el anticanónico desnudo renacentista.

Mateo Maté ha seleccionado aquellas venus, apolos, atletas que desde la Antigüedad vienen configurando el ideal de belleza deseable occidental a partir de la copia y la repetición. Y aunque en un principio parecen eso, modelos clásicos, rápidamente nos percatamos de que algo sucede. El proceso de trabajo es sencillo y brillante a partes iguales, pues para modificar el canon tan solo ha necesitado eliminar o poner más yeso. El resultado, masculinidades que ahora son feminidades; atletas de raza negra; venus que han engordado y atletas que han envejecido; incluso proporciones que han aumentado. Cuerpos que dejan de ser normativos y que se parecen más a las realidades contemporáneas. Por eso el famoso Discóbolo, en la posmodernidad es un hombre negro, la Venus de Médici es transexual y el Diadúmeno tiene un pene tan real que parece pornográfico.

Mateo Maté. Discóbolo (negro). 2016. Elaborada a partir del vaciado de una obra romana del siglo II, de mármol, conservada en el Museo Británico de Londres, copia del original griego de Mirón, del siglo IV a. C., hoy perdido.

Mateo Maté. Adonis (obeso). 2016 Elaborada a partir del vaciado de una obra labrada en mármol. El original se conserva en el Museo del Prado, Madrid. Se ha atribuido recientemente al taller veneciano de Tullio Lombardo, datado en torno a 1500 y denominado Adolescente desnudo.

 

Mateo Maté. Discóbolo en reposo (viejo). 2016 Elaborada a partir del vaciado de una copia en bronce, encargada por Velázquez y hoy en el Palacio Real de Madrid, de una obra romana, que a su vez era copia de un original griego en bronce, del siglo IV a. C., posiblemente obra de Naucides de Argos.

Mateo Maté. Venus de Médici (hermafrodita). 2016 Elaborada a partir de una copia de la Venus Médicis conservada en la Galería de los Uffizi, Florencia que es un copia en mármol del siglo I a. C. de un desconocido original en bronce derivado de la Venus de Cnido de Praxíteles.

Mateo Maté. Apolina. 2016 Elaborada a partir de una copia de una obra romana, Apolino, quizás a su vez copiada de una escultura de Praxíteles (siglo IV a. C.). El original se conserva en la Galería de los Uffizi, Florencia.

Intervenciones tan sutiles como subversivas que reivindican la celebración de la diversidad, las otredades y el fin de la dictadura del canon occidental, utilizando discursos que tienen que ver con el género, la raza y la teoría queer. Discursos disidentes con los mecanismos de poder si lo leemos desde la utilización del espacio del antiguo Banco Mercantil e Industrial de Antonio Palacios (1935-1943). Una arquitectura del poder convertida ahora por la Comunidad de Madrid en un intento de “cubo blanco” para la exposición de arte contemporáneo.

Igualmente propone otras disidencias a la autoridad, concretamente la derivada de la autoría. Los modelos a los que ha recurrido Mateo Maté en el taller de vaciados en realidad son copias, en la mayoría de los casos copias de copias de originales desaparecidos. Así, observamos que algunos conceptos como original y obra maestra, genio y autoría, conceptos todos ellos sobre los que se articula y justifica la historia canónica del arte, han quedado diluidos hasta casi su insignificancia. Más aún si observamos la instalación desde un punto de visto performático, un espacio desde donde apropiarnos de esos gestos e ideales de belleza que históricamente han pertenecido a un género, una raza o una clase social, con el fin de empoderar los cuerpos contemporáneos; en definitiva, proponer un nuevo orden.

Tan solo unos gramos, insiste Mateo Maté, pero unos gramos, de yeso en este caso, que lo cambian todo.

Mateo Maté. Canon. Sala Alcalá 31, Madrid. 19 de mayo – 23 de julio, 2017.

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