Woman Art House: Ángela de la Cruz. Contra el minimal

El pasado lunes, 27 de noviembre, 2017, publicamos un nuevo #womanarthouse en Twitter. En esta ocasión hablé de una de las artistas españolas que actualmente mayor reconocimiento tiene en la escena artística europea. Se trata de Ángela de la Cruz (A Coruña, 1965). El hilo se puede consultar en este enlace. Recientemente galardonada con el Premio Nacional de Artes Plásticas 2017, estudió filosofía en la Universidad de Santiago antes de trasladarse definitivamente a Londres en 1989, donde estudió artes en la prestigiosa Universidad de Arte de Chelsea y en Goldsmiths College. Su práctica se desarrolla principalmente en el ámbito de la pintura aunque posteriormente haya incorporado instalaciones de objetos. La de Ángela de la Cruz es una propuesta radical, emocional y anticanónica.

Es a partir de la década de los 60 cuando irrumpe y triunfa en la escena artística occidental el arte minimal. Bajo la idea de reducir el objeto a su mínima expresión, los artistas minimalistas, herederos de los movimientos de vanguardia anteriores como el neoplasticismo o el constructivismo, proponen un arte basado en la abstracción, el orden y la estética sencilla. El minimalismo se plantea como un arte universal y literal, en el que el artista, desde su estudio, trabaja con precisión las posibilidades armónicas, estructurales y estéticas de formas abstractas y colores puros. El empleo de nuevos materiales industriales hace que la producción del arte minimal se plantee en serie como una suerte de instrucciones dadas por el artista, primero a la fábrica de materiales, y luego al museo o al coleccionista. Este nuevo canon contemporáneo triunfa en las artes plásticas y la música, la arquitectura, el diseño y la arquitectura de interiores. El minimal triunfa en todos los ámbitos artístico culturales de finales del siglo XX, incluído el museo contemporáneo, que se plantea desde entonces como un cubo blanco aséptico y aproblemático. Por primera vez en la historia del arte no hay nada que entender pues el minimal se presenta como un arte literal, apolítico e impersonal.

Esta neutralidad se verá interrumpida por determinadas prácticas artísticas que plantean, en los convulsos años 60 y 70, un arte radicalmente opuesto. Las prácticas artísticas feministas, por ejemplo, se presentarán como legítima oposición a los preceptos del minimal. La respuesta a las piezas minimal, -obras sin título, monocromas, en serie e industriales- será la de otros movimientos artísticos que encuentran en el vídeo, la instalación y la performance -entre otros- el lenguaje idóneo para hablar de lo personal y lo político.

Ángela de la Cruz. Ready to Wear. 1999.

Aparentemente, las primeras piezas pictóricas de Ángela de la Cruz, monocromas y con superficies muy trabajadas podrían definirse dentro de la tradición minimal e informalista. Accidentalmente o voluntariamente el bastidor de uno de los lienzos en el que trabaja se rompe. Al tratar de recomponerlo la pintura quedó deformada. Este fue el comienzo de un nuevo proceso creativo en el que Ángela de la Cruz rompe deliberadamente sus pinturas como parte del proceso.

La pintura pierde su su capacidad de representación bidimensional para convertirse en objeto tridimensional. Para Ángela de la Cruz la pintura se vuelve escultura. Con el tiempo llegará incluso más lejos tratando la pintura como objeto y la escultura como pintura.

En las primeras series pictóricas que presenta Ángela de la Cruz en los 90 ha trabajado los lienzos con superficies monocromas, de apariencia plástica y quebradas. A diferencia de los artistas minimal la artista interviene directamente el objeto artístico -en este caso pictórico- lo que inevitablemente supone una implicación emocional, física y política en el hecho artístico. De igual manera los títulos de sus series tienen un contenido irónico y crítico con la sociedad, aludiendo directamente tanto al presente histórico como a cuestiones personales.

Desde sus comienzos Ángela de la Cruz se distancia formal y conceptualmente del canon que ha impuesto el minimalismo a finales del siglo XX. En este sentido, considero su práctica anticanónica, radical y emocional. Pues ¿hay algo más radical y emocional que desafiar plástica y espacialmente la pintura? Considero la de Ángela de la Cruz una propuesta contra el minimal.

 

Probablemente una de sus piezas más conocida sea Larger Than Life (1998) que realizó para el salón de baile del Royal Festival Hall en 1998. El lado más largo del lienzo mide 10 metros y su instalación ocupa todo el espacio haciendo imposible transitar por el mismo.

Ángela de la Cruz. Larger Than Life. 1998. Exposición en PEER UK (2016)

Tras un periodo de inactividad entre 2005 y 2008 inaugura una nueva etapa vital y artística con la serie Deflated (2009). Ha sufrido un hemorragia cerebral que le ha dejado secuelas físicas. El bastidor que en años anteriores estaba roto, en Deflacted ha desaparecido pero la tela intenta mantener la forma. Se trata del cuerpo de la artista, ausente y presente al mismo tiempo.

Ángela de la Cruz. Deflated. 2009.

A partir de entonces comienza a incorporar en sus exposiciones objetos tridimensionales a los que otorga una nueva capacidad poética. Este es el caso de Flood (2012), una pieza que habla de la violencia contenida tras una terrible inundación. Pero Flood también habla de tsunamis, terremotos, guerras, atentados terroristas… habla del nuevo siglo.

Ángela de la Cruz. Flood. 2012.

Personalmente me recuerda a las imágenes que recientemente hemos visto de la ciudad destruida de Raqqa. En ambas hay cierta belleza en la ruina; hay una calma violenta que nos indica que algo terrible ha ocurrido.

En los últimos años Ángela de la Cruz viene trabajando las superficies de sus lienzo con colores más sexy, incorporando nuevos materiales como vinilos y pinturas plásticas. Para la galería Helga de Alvear, quien más ha apostado por su trabajo, presentó en 2014 la serie Nothing. Son lienzos descartados que se exhiben como esculturas repartidas por el suelo de la galería

Ángela de la Cruz. Nothing. 2014.

En 2017 el Ministerio de Cultura otorgó a Ángela de la Cruz el Premio Nacional de Artes Plásticas por la “intensidad de su obra que explora la compleja relación entre el espacio ilusionista de la pintura y la presencia física de la escultura”

Para conocer mejor su práctica artística y la intensidad emocional, poética y estética de su obra, recomiendo este reportaje emitido en Metrópolis en 2016.

Cada lunes #womanarthouse presenta una artista contemporánea. El próximo lunes 4 de diciembre, Isabel González López hablará del trabajo de Pilar Albarracín, con cuyas performances e instalaciones resignifica la cultura popular española.

Artículo publicado en PAC el 1 de diciembre, 2017.

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