Valerie Solanas, la mujer que disparó a Warhol

El 3 de junio de 1968 Valerie Solanas entró en The Factory con un arma y disparó a Andy Warhol (1928-1987) hiriéndolo de gravedad en presencia de Mario Amaya y Fred Hughes, colaboradores del que ya era una de las figuras más conocidas del ambiente artístico y underground de Nueva York. Este hecho marcará emocionalmente a Warhol volviéndose más temerario y desconfiado, preocupado por su seguridad y el círculo de amistades y colaboradores que le rodean. Pero también encontrará nuevas motivaciones artísticas. Mostrará sin pudor su torso herido y las imperfecciones de la cirugía a la que ha tenido que someterse, incluidas las cicatrices. Al fin y al cabo una cicatriz es una historia de la que hablar, y a Warhol le encantan las anécdotas.

Christopher Makos, Warhol, 1968.

Muchas son las aportaciones de Warhol a la cultura que pone fin a la modernidad. Con Warhol se cuestiona definitivamente la naturaleza artística, aceptando que casi cualquier cosa puede ser arte, incluidas sus propias vivencias, y estas mercancía. A partir de Warhol los conceptos de autor y aura acaban por volatilizarse. En la exposición itinerante de CaixaForum Warhol. El arte mecánico, que todavía se puede visitar en Madrid, descubrimos las múltiples personalidades y facetas del que probablemente sea uno de los artistas más influyentes a finales del siglo XX. Desde el Warhol publicista que inventó un modelo de negocio cultural, al Warhol mitómano que alcanzó la fama eterna. Pero también hay un Warhol meditativo, para nada superficial, consciente de las pulsiones sociales y políticas entre los 60 y los 80. El Warhol de las Marilyn, las Liz Taylor o las Jackie Kennedy no es tan banal como aparentemente se presenta. En sus repetidos y artificiosos retratos de la vida cotidiana y la baja cultura se oculta el sufrimiento, la pérdida, los abusos y las adicciones de una nación abatida que se ve reflejada en las mujeres más deseadas y admiradas de Norteamérica.
Sin pretenderlo, a Warhol también le debemos el haber dado a conocer a una influyente pensadora, activista y escritora del feminismo radical estadounidense de los 60. El atentado de Valerie Solanas (1936-1988) sacará a la luz la dramática vida y obra de esta feminista radical. Esquizofrénica y víctima de abusos sexuales durante su infancia, madre adolescente de un niño al que nunca llegó a ver, tras finalizar sus estudios de psicología en la Universidad de Maryland, radicalizada y marginal, llega a Nueva York a mediados de 1960.

Valerie Solanas

En 1966 Valerie Solanas escribe el guión de la película Up Your Ass (o para ser más exactas Up Your Ass or From the cradle to the boat or The Big Suck or Up from the Slime). Un texto con pinceladas autobiográficas sobre una prostituta que odia a los hombres y acaba cometiendo un asesinato. Entrega el borrador al perseguido Warhol con el compromiso de revisarlo y el deseo de llegar a producirlo. Es probable que Warhol nunca llegara a tener interés en el mismo, por lo que el guión fue fatalmente extraviado. Tras exigir una compensación económica que llegó en forma de papel secundario en una de sus películas, Solanas dedujo de Warhol que en realidad pretendía apropiarse de su trabajo y controlar su vida. Se hizo con un arma y acudió a The Factory dispuesta a todo. Reconocidos los hechos y diagnosticada de esquizofrenia paranoica, cumplió condena menor en varios centros psiquiátricos.
A partir de este momento Valerie Solanas dejaría de ser una completa desconocida para convertirse en el centro de atención mediática en torno a la vida de Warhol. El guión perdido apareció a finales de los 90 y hoy se conserva en los archivos del The Andy Warhol Museum de Pittsburgh, una institución bastante restrictiva en sus políticas de copyright, por lo que es difícil acceder a él aunque es posible encontrarlo rastreando por la red. Parece que las sospechas de Solanas no fueron un episodio de locura como nos han hecho creer, sino toda una intuición de lo que finalmente acabaría sucediendo.
Unos meses antes del atentado, había autopublicado Manifesto SCUM (¿acrónimo de Society for Cutting Up Men?) un ensayo en clave satírica en el que hace una relectura de la teoría de la envidia del pene de Freud, proponiendo un hilarante ejercicio de sustitución de lo masculino por lo femenino. Valerie Solanas se posiciona dentro de un feminismo radical, no por extremo sino por acudir al origen mismo de la cuestión. Atacar las teorías psicoanalíticas del doctor Freud o Lacan se percibe como una amenaza a un mundo organizado patriarcalmente en el que lo femenino es identificado con los estados no racionales.
Lo cierto es que la desequilibrada Solanas realiza un lúcido análisis social y feminista, adelantando incluso muchas de las problemáticas que plantea el movimiento feminista actual -e inspirando una de las más conocidas performance de Chiara Fumai. Sin embargo, Manifesto SCUM es todavía hoy, un texto mal entendido y erróneamente etiquetado como extremista. En realidad está leyendo en clave feminista aquellas teorías psicoanalíticas en las que las mujeres no salimos muy bien paradas. Así sustituir mujer por hombre tiene como resultado una perpleja conclusión: la naturaleza inferior del hombre. Entonces, ¿por qué suena extremista en palabras de una mujer y es aceptado como autoridad misógina en el pensamiento freudiano?
Andy Warhol en sus memorias se refiere a Valerie Solanas como una mujer interesante y divertida. Esta debería ser la premisa para leer Manifesto SCUM, un ensayo en el que la autora con mucha rabia e ironía propone exterminar a una sociedad de la que ha recibido maltratos, marginación, encierros y abandonos.


Warhol. El arte mecánico. CaixaForum Madrid. 31 de enero – 6 de mayo, 2018.

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