Woman Art House: Regina José Galindo

Planteamos Woman Art House no solo como espacio de difusión de artistas mujeres contemporáneas, también para abordar problemáticas conceptuales y contextuales actuales de las mujeres desde el arte. La práctica de Regina José Galindo, una de las artistas más destacadas del arte de performance latinoamericano, adquiere, en este sentido, un compromiso valiente contra las injusticias sociales, raciales y de género y contra la impunidad de estas violencias. El hilo en Twitter se puede leer completo aquí:

 

Regina José Galindo, artista de performance y poeta, nace en Ciudad de Guatemala en 1974, ciudad donde actualmente vive y trabaja. Su trayectoria artística está marcada por el conflicto armado de Guatemala que tiene lugar entre 1960 y 1996. Una guerra con un gran impacto social, económico y político que provocó un genocidio con más de 200 mil víctimas, muchas de ellas indígenas, campesinos y mujeres y niñas. En este contexto Regina José Galindo comienza a desarrollar un trabajo artístico valiente y comprometido políticamente contra las injusticias cometidas en su país. En sus performances emplea su propio cuerpo como campo de batalla, reivindicación y liberación. Cuerpo al que somete a situaciones extremas de violencia. Las autolesiones, torturas y enterramientos, le sirven para denunciar casos de asesinatos, violaciones y torturas que quedaron impunes. Una propuesta artística contra la impunidad del feminicidio en Guatemala y en otros países latinoamericanos y en prácticamente cualquier lugar del mundo. Sus acciones y la documentación fotográfica y en vídeo de las mismas, a pesar de la dureza, contienen una extraordinaria fuerza poética.

En 1999 realiza su primera performance, El dolor en un pañuelo, en la exposición colectiva Sin pelos en la lengua, junto a artistas consagrados dentro del contexto guatemalteco. En esta performance la artista aparece amarrada a una cama vertical mientras se proyectan sobre su cuerpo desnudo noticias de violaciones y abusos cometidos contra mujeres en Guatemala. A partir de este momento, la violencia que se ejerce contra las mujeres, esto es el feminicidio, va a ser una constante en su trabajo. En acciones como Mientras, ellos siguen libres (2007) enuncia y libera el sufrimiento de las mujeres -muchas de ellas embarazadas- que fueron violadas por el ejército guatemalteco. Y en Perra (2005) escribe en su pierna la palabra PERRA con un cuchillo para denunciar los cuerpos de mujeres guatemaltecas que aparecieron torturadas con inscripciones similares.

Regina José Galindo participa en la 51 Bienal de Venecia de 2005, en la que recibe el León de Oro a la mejor artista joven. Premio que vende al artista Santiago Sierra que a su vez lo vende en una galería de arte y que ella replicará para exponer en el Pabellón Latinoamericano en la Bienal de 2011, cuestionando el funcionamiento del mercado de arte y sus estructuras de poder, tremendamente injustas para los artistas del tercer mundo. En la Bienal de 2005 realiza la performance (279) Golpes en la que la artista, encerrada en un cubículo al que nadie puede acceder, con un cinturón masculino de cuero se da doscientos setenta y nueve golpes cuyo sonido es amplificado en el exterior. Un golpe por cada mujer asesinada víctima de la violencia feminicida a lo largo de ese año en Guatemala.

Regina José Galindo, Piel, Bienal de Venecia, 2001.

Junto a esta performance presenta en la Bienal tres vídeos que documentan acciones anteriores: Himenoplastia, Piel y ¿Quién puede borrar las huellas?. En Himenoplastia (2004) documenta su propia reconstruccion de himen, una práctica muy común en muchos países, en el que las mujeres se someten a dolorosas operaciones quirúrgicas clandestinas para reconstruirse el himen y volver a ser vírgenes. Regina José Galindo cuestiona el “valor” social de la virginidad y denuncia los fatales riesgos que sufren estas mujeres. En Piel, performance realizada en la Bienal de Venecia de 2001, la artista camina desnuda por las calles de Venecia tras haberse rasurado todo el vello de su cuerpo. Como artista, mujer y latinoamericana reflexiona sobre el cuerpo desnudo, exhibido, vulnerable, frágil y también poderoso.

¿Quién puede borrar las huellas? es probablemente uno de sus trabajos más conocidos y más poderosos. Una performance realizada en 2003 por las calles de Ciudad de Guatemala en memoria de las víctimas del conflicto armado y en rechazo a la candidatura presidencial del ex-militar, genocida y golpista Efraín Ríos Montt, fallecido recientemente con total impunidad. La artista vestida de negro camina descalza con un balde blanco lleno de sangre humana desde la Corte de Constitucionalidad hasta el Palacio Nacional de Guatemala. De vez en cuando mete los pies en él dejando un rastro de huellas de sangre por las calles de Ciudad de Guatemala. Son las huellas de los miles de civiles asesinados por el ejército durantes los años de guerra y represión. Con esta acción Regina José Galindo mantiene viva la memoria frente al olvido y la impunidad de la historia reciente de Guatemala.

Regina José Galindo, ¿Quién puede borrar las huellas?, Ciudad de Guatemala, 2003.

Muchas de estas acciones tienen un fuerte componente curativo al plantearse como ejercicios de psicomagia con el objetivo de liberar el peso del sufrimiento personal y colectivo. Este sería el caso de Presencia, un conjunto de acciones presentadas durante 2017 en Guatemala, en Documenta 14 y en el ciclo Mujeres contra la impunidad organizado por la Asociación mujeres de Guatemala en La Casa Encendida. En Presencia Regina José Galindo ejerce de médium vistiendo los vestidos de trece mujeres asesinadas impunemente en Guatemala y haciéndolas presentes. Nombrar individualmente estos feminicidios es un claro ejercicio de empatía y también de liberación del sufrimiento.

Su última acción, La manada, ha tenido lugar en Madrid el pasado 8 de marzo, aludiendo a la violación en grupo de los sanfermines de 2016 y al grito de sororidad colectiva que ha desatado en España movimientos como #YoSiTeCreo.

Nada en el trabajo de Regina José Galindo está improvisado. La artista tiene un control absoluto de sus acciones como también de sus limitaciones físicas y emocionales. De ahí que sus performances resulten tremendamente incómodas pues no solo nos obliga a empatizar, también nos convierte en testigos de las situaciones de abusos, torturas y crímenes que tienen lugar en Guatemala y en el mundo. Su práctica al mismo tiempo logra trascender el contexto guatemalteco pues las situaciones de violencia y feminicidios impunes suceden en cualquier rincón del planeta.

Regina José Galindo, No violarás, Ciudad de Guatemala, 2012.

Todas las imágenes proceden de la web de la artista.

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